Opinión

Ventana

Lo que salva a la Biosfera Maya

Rita María Roesch

Rita María Roesch

Una teoría de la historia es que esta se desarrolla del caos al orden. “Del caos surge el orden con valores nuevos que sientan las bases para una nueva era”, agregó el Clarinero. En Guatemala tenemos un ejemplo, sin precedentes, de esta teoría. El caos proviene de la falta de visión de los gobiernos chapines para proteger la riqueza natural y cultural en Petén. Durante décadas ha sido permitido que este pulmón verde fuera arrasado por incendios —la mayoría provocados—, por el narcotráfico, la tala ilegal, la ganadería extensiva y actividades agrícolas industriales que no son propias para el uso de sus suelos. Sin embargo, de este caos insólito han surgido las concesiones forestales comunitarias que están salvando la Reserva de la Biosfera Maya (RBM).

A finales del año 1989 fueron creados el Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (Sigap) y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap).

Se desarrollaron políticas para conservar las zonas boscosas e hídricas a nivel nacional. Luego de la firma de los acuerdos de paz, hace 20 años, surgió la iniciativa de desarrollar modelos de gestión sostenible manejados por las comunidades. Así nacieron, entonces, las Concesiones Forestales Comunitarias en la zona de usos múltiples de la RBM, que está a cargo de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop). Estas concesiones son renovables cada 25 años y han contado con el apoyo de la Comunidad Europea. Todo empezó a cambiar positivamente. En este año, 2017, un estudio reciente del Programa Regional de Investigación sobre el Desarrollo y Medio Ambiente (Prisma), utilizando datos de satélite de la Nasa, encontró que menos del 1% de todos los incendios que ocurrieron en la RBM sucedieron en las 400 mil hectáreas a cargo de las concesiones forestales comunitarias. De acuerdo con el economista Andrew Davis, de Prisma, las comunidades se han convertido en guardianes eficaces de los bosques, más eficaces que el gobierno mismo”.

Lo maravilloso es que las concesiones forestales evidencian que puede combinarse el desarrollo económico y social de las comunidades con la sostenibilidad de la selva. Los árboles están inventariados con GPS. Cada árbol que se corta es seleccionado de acuerdo con rondas que duran hasta 36 años. Guatemala es el único lugar en el mundo donde la caoba se regenera y no tiene daños genéticos. La población de jaguares y guacamaya roja, especies en extinción, ha aumentado. La presencia de los escarabajos es cada vez mayor y ello manifiesta que el ecosistema natural recupera su balance. Los comunitarios, además de la madera, manejan recursos como el chicle, semillas de ramón, xate y turismo. Todas las concesiones están certificadas por Rainforest Alliance, con el sello de “Bosques para todos para siempre” (FSC). Este es el sello más reconocido a nivel mundial.

La excelente noticia es que la gobernanza forestal de las concesiones peteneras son consideradas un modelo de calidad mundial. Demuestra que si los guatemaltecos queremos salir adelante, si estamos abiertos al cambio, ¡podemos! A continuación comento un ejemplo que lo demuestra. Muy pronto vendrá a Guatemala el famoso grupo musical Maroon Five. Se presentará en Cayalá. Lo que no saben muchos chapines es que este grupo vino a Guatemala en el 2015. Viajó al Petén porque quería conocer de dónde provenía la madera de sus guitarras eléctricas marca Gibson. Declararon que se enamoraron de Guatemala, de la Biosfera Maya y del trabajo de las concesiones comunitarias. Produjeron el video Lecciones de la Selva. ¡Veanlo! en: https://www.youtube.com/watch?v=AaLw7MIrPPk Pronto estas concesiones tendrán que renovarse. A mi juicio, deberían ampliarse a nuevos territorios peteneros. ¡Es lo que salva a la Biósfera Maya! Es el orden triunfando sobre el caos.

clarinerormr@hotmail.com