Opinión

Pluma invitada

Los autómatas mutantes microbianos

Gustavo Gini

Gustavo Gini

El ser humano siempre está viendo al espacio para encontrar otro tipo de vida o planeta donde habitar a la hora de un cataclismo. Pero debiéramos ver hacia el mundo invisible o microscópico, la vida existente tan poco conocida en nuestro planeta que nos proporciona energía, alimento y otras cosas.

Este mundo microscópico puede, a la vez de proveer, ser una verdadera amenaza para la humanidad cuando el control lo toman los mutantes. Hoy en día estamos siendo atacados por mutantes autómatas, como consecuencia de la evolución de la selección natural, y ellos pasarán este rasgo a su descendencia, que será una generación totalmente resistente y muy agresiva. Todo debido a la embestida de antibióticos para su exterminio, a la cual están cansados de enfrentar. Esto es un mecanismo nativo de sobrevivencia.

Las bacterias están produciendo transformaciones genéticas para evadir antibióticos como la penicilina y sus derivados. Los antibióticos fueron descubiertos a partir de productos naturales producidos por hongos, algas y otros seres que se defendían de la agresión microbiana. Fue de esta manera que se descubrió la penicilina, por el Dr. Alexander Fleming, cuando estaba investigando microbios en su laboratorio e inesperadamente fueron inhibidos por el hongo Penicillium. Esto dio inicio a la antibioticoterapia a gran escala. Cuando la penicilina ya no era efectiva contra los gérmenes infecciosos, los laboratorios farmacéuticos iniciaron a elaborar penicilinas semisintéticas y surgieron las ciclosporinas. Cada cierto tiempo se efectúan cambios para producirlas.

De manera que existen de primera, segunda, tercera y cuarta generación. Debido al uso indiscriminado de antibióticos han surgido mutantes que cambian sus vías metabólicas para resistir a ellos y por esto los mutantes autómatas se están desarrollando para evadir cualquier tipo de tratamiento químico.

Lo trágico es que no solamente los microbios están mutando en el planeta, sino también los vectores de las enfermedades tropicales y sus virus. Para prevenir que este cuadro patético continúe su ciclo debemos utilizar antibióticos adecuadamente para cada germen y no dar tratamientos con penicilinas de cuarta generación, que se suponen son las últimas en utilizar, sobre todo si existen mutantes para las de primera, segunda y tercera generación. Existen otros mutantes peligrosos, sobre todo en pacientes hospitalizados.

Las farmacéuticas no deben ofrecer productos de última generación como si fueran aspirinas, sobre todo en países subdesarrollados, donde no existen sistemas de vigilancia farmacológica ni está prohibido el expendio sin receta de los antibióticos.

gustavo.gini@hotmail.com