Opinión

Urbanismo y sociedad

Los guatemaltecos ante las amenazas de Arzú

Alfonso Yurrita

Alfonso Yurrita

Pese a la reducción del número de asesinatos en los últimos dos años en países como El Salvador, Honduras y Guatemala en el 2017, sigue siendo una de las regiones más violentas del mundo. Organismos internacionales lo atribuyen al narcotráfico, el enfrentamiento entre pandillas y estas con las fuerzas policiales en el Triángulo Norte. Y así escuchamos discursos incoherentes de los alcaldes municipales y del gobierno en las que el presidente Jimmy Morales compartió estas actividades con el alcalde Álvaro Arzú, en la inauguración del ciclo de entrenamiento militar de reservistas.

Guatemala, El Salvador y Honduras recibieron el año pasado US$750 millones de Estados Unidos como parte de la iniciativa Alianza para la Prosperidad, que busca reducir la violencia, así como disuadir a la población de migrar ilegalmente a la nación del norte. En Guatemala 1.6 millones de personas reciben remesas de Estados Unidos, Canadá y México. Ahora se enfrentan a una deportación masiva, junto a la Mara Salvatrucha, por la insistencia de Trump de vincular la inmigración con la criminalidad y atarla a la reforma del sistema migratorio. Cuenta con $25 mil millones para construir un muro en la frontera con México, refuerza la vigilancia fronteriza, interrumpe la inmigración familiar, recorta el cupo de inmigrantes legales. Además, la “remoción inmediata” de inmigrantes en situación irregular en el sorteo de visas, con lo que el futuro nuestro no es halagador.

En el acto de inauguración del ciclo de reservas militares 2018, Arzú participó junto con el presidente Jimmy Morales, algo sin importancia para él, pues habló de imposiciones extranjeras y mostró su rechazo hacia los periodistas que cuestionan su trabajo como funcionario. El jefe edil metropolitano instó al Ejército a “pasar por encima de las cabezas de los medios de comunicación”. En tanto la Cicig y el MP señalaron al alcalde capitalino de haber recibido bienes y servicios para su campaña política pagados con fondos municipales, por lo que existe una solicitud para retirarle la inmunidad por utilizar fondos de uno de los fideicomisos de la Municipalidad de Guatemala. El antejuicio contra el Alcalde capitalino es por los delitos de peculado y financiamiento electoral ilícito.

“La SIP, con sede en Miami, manifestó preocupación por lo que califica como “ataques oficiales contra periodistas y medios de comunicación en Guatemala, sigue atenta a los comentarios del presidente Morales contra los periodistas críticos. Y hace un llamado para que la comunidad internacional se imponga al discurso violento e irracional del alcalde Arzú y lo conmine a respetar la libertad de expresión garantizada en la Constitución Política de la República, así como tratados y convenciones internacionales de derechos humanos”.

Los alcaldes presentes representan el poder constitucional del Estado: “¿Que va a haber un golpe de Estado? ¿cómo? ¿de qué se trata? ¿quién lo va a dar? si el Estado somos todos nosotros. Ahora resulta que todos representan a la sociedad civil. Entonces ¿a quién representamos nosotros? Y amplió ¿Entonces, mis queridos amigos, el desafío es grande, pero, nosotros también... yo firmé la paz, dijo Arzú, pero también puedo hacer la guerra”. Ante este reto, Arzú llegó a estructurar un gobierno nepotista, al darle empleo a familiares como la presidencia del Congreso a su hijo y otros más sin pensar que “el nepotismo es favorecer a familiares o amigos con trabajos en el Estado sin importar el mérito, violando el Artículo 35 de la Ley Contra la Corrupción.

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