Opinión

Punto de Encuentro

Los señores de lo oscuro

Marielos Monzón

Marielos Monzón

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Ciacs

El asesinato de 14 personas en Pavón, incluido el de Byron Lima Oliva, activó todas las alarmas. Era bien conocido el poder que ejercía este exmilitar dentro y fuera de las prisiones y un operativo como el que se montó para asesinarle no fue fruto de la improvisación.

Inevitables las asociaciones entre lo que sucedió en Pavón (2006) durante el operativo Pavorreal, en el que fueron ejecutados extrajudicialmente siete reos, o lo ocurrido en la cárcel del Boquerón con la muerte brutal de los policías señalados de ser los autores materiales del asesinato de los diputados salvadoreños en 2007.

Más ejemplos: los operativos de captura de los tres reos fugados de la cárcel conocida como El Infiernito (2005-2006) que aparecieron muertos con señales de tortura o lo sucedido en la finca Nueva Linda (2004) durante un desalojo contra una comunidad que terminó con ocho campesinos muertos, también con señales de tortura y tiro de gracia, además de varias mujeres violadas.

Sin contar las denuncias de prácticas de la mal llamada limpieza social en contra de jóvenes de barrios populares y la persecución contra defensores de derechos humanos documentadas durante el gobierno de Óscar Berger.

Fue el asesinato de los diputados salvadoreños la gota que derramó el vaso y provocó que finalmente el gobierno guatemalteco solicitara a las Naciones Unidas una comisión internacional para investigar y desmantelar los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos (Ciacs). En aquel momento quedaba clara la existencia de una estructura paralela dentro del Ministerio de Gobernación y la PNC.

Como un deja vu (algo ya visto) en el medio de los procesos penales contra los integrantes de una mega-estructura de cooptación del Estado y de la continuidad de los juicios por gravísimas violaciones a los derechos humanos durante la guerra, en los que están siendo señalados miembros de las viejas estructuras de la inteligencia militar (de donde nacen los Ciacs), asistimos a lo que parece ser una nueva oleada de ataques de estas estructuras paralelas que se niegan a desaparecer y reaccionan con fuerza, porque tienen el espacio para hacerlo.

La denuncia de un integrante de la SAAS, respecto de la conformación de una estructura paralela al interno de la entidad para vigilar ilegalmente a activistas, periodistas y opositores políticos; el allanamiento a la residencia del abogado Ramón Cadena, que ha sido perito en varios casos de justicia transicional, y acompaña a las comunidades que se oponen a los proyectos extractivos en sus territorios; y los 20 cadáveres de indigentes que han aparecido en varios puntos de la ciudad con señales de tortura y violación, son una peligrosa señal de hacia dónde se dirigen los Ciacs y lo que están dispuestos a hacer.

Para nadie es un secreto que la cercanía de personajes vinculados a los poderes ocultos del pasado hace a los presidentes blancos fáciles y vulnerables. Pasa también por ahí esa sensación de agobio y angustia que muestra cada vez más Jimmy Morales, convencido por los suyos de que corre grave peligro y que todo lo que se dice de sus “desinteresados colaboradores” (que no funcionarios) son rumores para desestabilizarlo.

Quisiera pensar que Morales —aunque más no sea por mero instinto de sobrevivencia— se sacudirá al triunvirato. ¿Pero qué puede esperarse de quien alcanzó la presidencia a través de la versión partidaria de Avemilgua? Ya ven ustedes la burda maniobra de la inmunidad parlamentaria para su jefe de facto de seguridad que solo acarreará más desgaste al desconsolado mandatario.

@MarielosMonzon