Opinión

catalejo

Megacorrupto, torpe y mentiroso

Mario Antonio Sandoval

Mario Antonio Sandoval

Nunca imaginé verme obligado a perder mi tiempo en responder en menos de una semana las mentiras de dos de los políticos más desprestigiados, estultos, incapaces y farsantes de la historia nacional. Ahora, el bachiller Álvaro Arzú se permitió mentir el viernes cuando expresó públicamente haberse negado a renovar un contrato mío en la Presidencia. En su blog afirma haberse negado a renovarlo y agrega: “aun no tener claro si era o no una plaza fantasma”. Como yo sí tengo un nombre limpio, heredado y trasladado a mis hijos y nietos, debo expresar la verdad de algo ocurrido en 1993, al ser electo presidente Ramiro de León Carpio, poco después del autogolpe de Serrano, un aprendiz de dictador del cual Arzú fue cómplice como canciller temporal.

Ramiro, un viejo amigo, me pidió colaborar con él de junio a diciembre de 1993. Pude aceptar un contrato por 13 mil quetzales mensuales, suma menor a mi presupuesto familiar. Mi trabajo era atender visitas importantes y escribir discursos. Al terminar el plazo, me retiré, y de todo ello tengo pruebas documentales y testigos. La mentira del bachiller Arzú es clara: no pudo haberse negado a mantener un contrato terminado dos años antes del inicio de su pillaje del país. En cuanto a ser plaza fantasma, demuestra su milimétrica capacidad intelectual, al no preguntar el elemental dato de las fechas. Sería como señalarlo a él de un contrato realizado antes de su llegada al Inguat, como funcionario de Lucas García.

Es válido preguntarse por qué en menos de una semana ocurren estos ataques, parecidos en el uso de “me dijeron” y de “no tener claro”. La respuesta es evidente: se trata de una treta montada como parte del Pacto de Corruptos. Al afirmar mentiras desvían la atención a temas cruciales, como el cambio en el MP, del cual depende evitar la llegada del bachiller Arzú a Mariscal Zavala. La burda alianza Arzú-Morales es evidente desde hace semanas y la irregular “elección” de Álvaro Arzú hijo como presidente del Congreso, con el apoyo masivo del oficialismo, resultó chiste de humor negro: todos los directivos, menos él, son tránsfugas y todos, incluyéndolo a él, firmaron la ley para beneficiar a cualquier tipo de delincuentes, incluyendo los funcionarios corruptos.

Las redes sociales son medios de comunicación y están sujetos a la ley de Emisión del Pensamiento. Entonces, lo escrito por el bachiller Arzú en su panfleto electrónico me da derecho a una aclaración. Pero no lo haré, porque el reyezuelo no puede ni podrá entenderlo: es funcionario público y por tanto sujeto de crítica, pero no puede atacar a un ciudadano. Segundo, porque simplemente se niega en forma obcecada a obedecer la ley al considerarse superior, como lo hizo la fecha cuando lo visitó el nuevo embajador estadounidense, luego de no asistir, por tercera o cuarta vez, a un requerimiento judicial. Tal actitud merece otro proceso de antejuicio y obliga a llegar al tema de la turbia manera como maneja los multimillonarios fondos municipales.

Sin duda, los corruptos están aterrorizados. Además de apoderarse del MP y del Congreso a través de figuras manejables, como es el caso de Alvarito, quien habló de micos y de columpios, para la hilaridad nacional. El siguiente paso es atacar, pero lo hacen con torpeza, a quienes los critican a través de la prensa de opinión. El tema de los fideicomisos municipales no tardará en surgir y por eso también al bachiller le urge desviar la atención. Mejor debería dedicarse a pensar —perdón, recibir sugerencias— de cómo explicar al país por qué ha manejado opacamente miles de millones de quetzales del dinero municipal. Sueña con escaparse, pero, parafraseando a Augusto Monterroso, cuando el dinosaurio despierte, la prensa independiente seguirá allí.