Opinión

Hagamos la diferencia

Millennials vs. viejennials

Samuel Reyes Gómez

Samuel Reyes Gómez

Los millennials son los jóvenes nacidos entre 1982 y 2004, es la generación posterior a los Baby Boomers (1946 y 1964) y la generación X (1965-1980). En la Universidad donde trabajo efectuamos cada nuevo ciclo lectivo una reunión de catedráticos para compartir criterios sobre los desafíos a los que nos enfrentaremos en el aula. El ambiente de inicio de un nuevo ciclo provoca emociones de todo tipo, principalmente positivas, sobre todo cuando recibimos una nueva cohorte de estudiantes.

En la última reunión de docentes de ingenierías y licenciaturas compartimos la realidad a la que como docentes nos debemos enfrentar con los jóvenes y es el hecho de que tenemos en el aula gran porcentaje de alumnos catalogados como millennianls, quienes nos ven a nosotros como viejennials. Para ellos somos obsoletos, anticuados y aburridos. Y es que la educación debe adaptarse a esa realidad ahora. Se expresa que son difíciles de manejar, egoístas, no confían en el liderazgo, han crecido con la tecnología que les ha puesto todo a su servicio, son impacientes, pues consiguen muchas cosas en forma inmediata, desde donde estén.

Es necesario que los catedráticos innovemos la forma de impartir nuestras clases para aprovechar sus habilidades y transformarlas en fortalezas. Están inmersos en la “tecnología” y esto debemos potenciarlo. Ya no tienen que ir a una biblioteca, pues la tienen en la palma de la mano. Debemos estimular en nuestras clases que descubran el conocimiento, guiados por nosotros e innoven por sí mismos, poniendo sus innovaciones al servicio de la sociedad. Están atados a las redes sociales donde encuentran la dopamina necesaria para rebajar su estrés, están pendientes de lo que sucede en Facebook, Instagram, Twitter, etc. Y en vez de mejorar relaciones las han roto. Es una oportunidad única para realizar una educación con colaboración productiva, al estimular que por medio de la red colaboren entre sí para mejorar su aprendizaje y formar conceptos sólidos.

Para ellos es un problema la puntualidad y el atarse a horarios, por lo que debemos manejar una flexibilidad responsable, poniendo a su disposición todas las actividades a realizar en el ciclo, para que tomen su propio ritmo, estableciendo fechas finales pero no iniciales. Llevan una vida “ligth”, relajada, es importante mostrarles que deben vivir una “vida con propósito”. Dios los puso acá en el mundo con un propósito que tenemos que ayudarles a encontrar. Se están enfrentando a la realidad de escasez de trabajo. Cuando lo encuentran lo están perdiendo muy rápido, pues les exigen resultados, mientras ellos exigen reconocimiento. Debemos conducirlos a desarrollar todas sus actividades con objetivos específicos para que encuentren siempre el sentido de la aplicación del conocimiento, de tal manera que esa aplicación sea productiva. Cuando enseñemos un contenido científico debe ir siempre acompañado de su aplicación.

Tenemos que reconocer que ahora los padres brindamos mayor atención a nuestros hijos, debido a que el tamaño de las familias se ha reducido, y los hemos acostumbrado al reconocimiento solo por participar, situación que les provoca un desencanto al enfrentarse en los trabajos a la realidad, donde solo el verdadero esfuerzo es recompensando. Sin embargo, por la tecnología digital tienen habilidades desarrolladas, que bien canalizadas pueden ser de mucho valor para construir una sociedad mejor, pueden ser independientes y su productividad puede ser potenciada, si es bien direccionada.