Opinión

Aleph

No las olvidamos

Carolina Escobar Sarti

Carolina Escobar Sarti

En la mitología griega se hablaba del Leteo, un río del olvido que atravesaba la tierra de los muertos. La persona que bebía de sus aguas perdía para siempre la memoria. Paralelo al Leteo corría el río Mnemosine o río de la memoria, que daba a quien bebía de sus aguas el entendimiento de los inmortales. Eran exactamente iguales, lo cual hacía imposible diferenciarlos; así, quienes buscaban la sabiduría eterna se arriesgaban a tomar del caudal equivocado y quedar vagando en el Hades por toda la eternidad. Por siglos y gracias al mito, nadie se atrevió a beber de las aguas de los dos ríos, ni a aprovechar sus caudales. Hasta que Decio Junio Bruto, en el año 138 aC, bebió de ellos y demostró que los poderes que se le atribuían eran falsos.

Más allá de cualquier moraleja, traigo aquí el mito para decir que el olvido es condena. La memoria le da significado a nuestro mundo y nos permite la continuidad como especie. Por eso no las olvidamos a ellas; a las 41 adolescentes quemadas en un hogar de protección del Estado, hace ocho meses, a las sobrevivientes que tendrán pesadillas por el resto de su vida, a las niñas y adolescentes de Guatemala que tienen vidas miserables y también a las que tienen la suerte de tener vidas hermosas. No olvidamos que nacer mujer en Guatemala es muchas veces una condena, no un milagro.

En su Declaración, luego de su reciente visita a Guatemala, el Alto Comisionado de Naciones Unidas, Zeid Ra’ad Al Husein, señaló estar profundamente conmovido por el horrible incendio en que murieron 41 niñas y 11 más resultaron heridas… “una de las madres me dijo que no había recibido respuesta, ni siquiera una llamada telefónica de las autoridades, solo un ataúd para enterrar a su hija de 14 años”. Y en esa misma línea señaló que “el aparente abandono de las víctimas del ‘Hogar Seguro’ y sus familias por parte del Estado y la falta de apoyo psicológico, económico y legal para ellas son profundamente preocupantes”.

Son preocupantes, sobre todo porque queremos algún día ser país. Son preocupantes porque hay mucha oscuridad alrededor del caso (https://nomada.gt/las-mentiras-sobre-el-8-de-marzo-y-la-orden-de-jimmy-que-cambio-todo/), y porque los datos de las mismas instituciones públicas nos lo confirman. Según el Observatorio de los Derechos de la Niñez de Ciprodeni, los datos de la Evaluación de Graduandos que hizo el Mineduc en centros educativos privados y públicos este año señalan que menos de la mitad alcanzó los niveles mínimos de competencia en matemáticas y lectura. Solo 32 de cada cien superaron la prueba de comprensión lectora y apenas nueve de cada cien ganaron matemáticas. La diferencia entre los establecimientos públicos y los privados no fue significativa. Luego de pasar una vida dentro del Sistema Educativo, estos son los resultados de una educación mediocre y deficiente que no forma en la niñez y adolescencia ni siquiera las posibilidades de responder a criterios mínimos cognitivos, menos aún el pensamiento crítico. Y por si a algún cura disociado de la realidad se le ocurre decir que es culpa de las mujeres, el Ministerio de Salud nos da cifras que hablan recio de otro problema: se registra un embarazo cada tres horas en niñas menores de 15 años y uno cada 18 minutos en adolescentes de entre 15 y 18. Solo en lo que va del año son 73,544 en total. Y podemos seguir: la desnutrición sigue manifestando cifras aberrantes, afectando más a niñas que a niños. Hay dos muertes violentas de una niña o niño cada día en el país. Se habla de un incremento de armas de fuego ilegales, y somos, según las cifras, uno de los países más violentos del mundo. Razones para no olvidarlas tenemos. Supongo que, por eso, Mnemosine se escribe en femenino.

cescobarsarti@gmail.com