Opinión

EDITORIAL

Nuevo viaje agrega mayor incertidumbre

Editorial

Editorial

El presidente Jimmy Morales viaja este día a Nueva York, donde mañana dará su discurso en la sede de Naciones Unidas, como parte del inicio del 72 período de sesiones de la Asamblea General, y cuando su gobierno y él en lo personal pasan por su peor crisis, en medio de protestas ciudadanas que exigen su renuncia ante las claras evidencias de un contubernio con diputados que intentan legislar a favor de la delincuencia.

Una vez más el mandatario se dirige a la ONU en una jornada de incertidumbre, pues si bien el Gobierno apenas envió a la prensa el programa oficial del mandatario en Nueva York, persisten justificados temores de que una vez más aproveche el momento para arremeter contra la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala y su titular, lo cual sería una nueva imprudencia.

Morales no está en condiciones de continuar en el extranjero encabezando esfuerzos estériles, porque es afuera donde mayor claridad existe sobre lo que ocurre en el país, como lo hizo el diario colombiano El Espectador al pedir que Guatemala no sea abandonada en los esfuerzos para combatir la corrupción, justo cuando surgen acciones desafortunadas en favor de las mafias.

La semana pasada, cuando se celebraba otro aniversario de la independencia patria, fue sumamente ilustrativa sobre los intentos rufianescos de un grupo de diputados tratando de blindarse ante investigaciones del Ministerio Público y la Cicig.

El pasado lunes, los diputados lograron el respaldo para que el presidente Morales no perdiera su inmunidad y fuera investigado por la justicia común por supuestamente haber recibido aportes ilícitos cuando fungió como secretario general del partido FCN-Nación, agrupación que tampoco quiso colaborar con las autoridades para esclarecer los señalamientos.

El miércoles, 107 traidores a la Patria aprobaron dos decretos que buscaban beneficiar a exfuncionarios enjuiciados por corrupción, y de paso también a muchos integrantes del actual Congreso, quienes también están siendo investigados, algunos por financiamiento electoral ilícito, como es el caso de Orlando Blanco, de la UNE, y Roberto Villate, del desaparecido partido Líder, y muchos otros también por actos de corrupción y numerosos más que temen la inminencia de un nuevo escándalo por el caso conocido como Odebrecht.

Todo esto motivó una masiva protesta y la indignación de miles de guatemaltecos que salieron a las calles a protestar contra el presidente, también por haber recibido durante nueve meses un sobresueldo del Ejército, y contra los congresistas, para hacerlos retroceder en la aprobación de los dos vergonzosos decretos que apoyaban a los corruptos y favorecían la impunidad.

En ese escenario de enorme indignación y convulsión social, el mandatario parte de nuevo a Nueva York sin que se sepa si continuará con sus impertinencias. Sería lamentable, porque en la misma ONU podría recibir un rotundo rechazo a causa de tanto desatino, pero sobre todo por ser ahora el rostro más visible en contra de los esfuerzos para combatir la corrupción, en unión de diputados desacreditados a los que con justa razón se les pide la renuncia inmediata a sus cargos.