Opinión

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Pensemos en resoluciones para el 2018

Vida Amor y Paz

Vida Amor y Paz

En vísperas del Año Nuevo, escribo para pedir a mis lectores que  recapaciten en sus metas para lograr un mundo mejor. A pesar de que el panorama ambiental no siempre es el más alentador para garantizar la supervivencia de la humanidad, aún estamos a tiempo. Sin embargo, es importante informarnos para poder ver qué medidas podemos tomar a tiempo.

En lo que transcurre el tiempo, seguimos bombeando constantemente a la atmósfera miles de millones de toneladas de dióxido de carbono, óxido nitroso y otros compuestos en lo que solía ser un cielo azul. Recordemos que la humanidad emite 5.5 billones de toneladas de carbono cada año, y Guatemala emite tan solo el 0.04% a nivel mundial. ¿Estaremos cumpliendo con nuestra propuesta en el Pacto de París con una reducción del 11.2% de nuestras emisiones de CO2? Espero que sí, porque las emisiones globales han subido a un 70% más, y la deforestación se ha incrementado en un 40%.

¿Sabía, mi querido lector, que un rinoceronte es cazado cada 13 horas por sus cuernos? ¿O que apenas menos de 3,200 tigres existen en todo el mundo? ¿O que solo quedan 15 mil jaguares vivos en la Tierra? Si seguimos en este tren de destrucción hacia nuestras especies, al final de este siglo habrá desaparecido el 80% de los peces tropicales en las islas del océano Pacífico.

Guatemala se encuentra en el tercer lugar de los 29 países más ricos en biodiversidad del mundo, pero más amenazados por la extrema pobreza en que se vive. Nuestro bello país ha perdido por lo menos un 70% de su vegetación original. Y por si no lo sabía, Guatemala cuenta aún con más especies de aves que todo Estados Unidos junto. Un ejemplo es que de las 600 especies de escarabajos en el mundo, 84 están en Guatemala. En solo un árbol de Guatemala existen más hormigas que en todo el territorio de Nueva Inglaterra.

Estando en Estados Unidos me doy cuenta de que los medios les han metido en la cabeza a los ciudadanos norteamericanos que no es malo no hacer nada porque, según ellos, los chinos no hacen nada. Sin embargo, en todas las casas y edificios se reciclan los desperdicios, aunque sigue el “consumismo” de comprar solo por comprar y desechar solo por desechar.

El ciudadano norteamericano promedio aún no comprende la gravedad del problema del cambio climático. En el Estado de California, que es donde encontramos gran diversidad ecológica, por sus montañas cubiertas de nieve, desiertos y playas espectaculares, también están los mayores problemas ambientales de todo Estados Unidos. Seis de las 10 ciudades más polucionadas del país se encuentran en California, como Los Ángeles, donde los niños viven a merced de riesgos de enfermedades pulmonares, por la contaminación del aire.

Hace años, gracias al gobernador Arnold Szhwarzenegger, se pasó una ley que ahora obliga a las industrias a reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 25% para la siguiente década. Otra ley fue pasada para reducir en un 30% las emisiones vehiculares. En San Francisco California también se pasó una ley para parar productos de bebé que contuvieran Bisphenol, mortal para estos. Ojalá que en Guatemala no estemos dejando pasar productos que nos dañen, pues muchas veces son prohibidos fuera de nuestro país, pero aceptados en Guatemala, a base de “mordidas”.

Son muchos retos los que tenemos que superar este año que viene, por lo que insto a mis lectores —tanto empresarios como políticos o ciudadanos de a pie— que hagan una lista de sus resoluciones de fin de año que mejoren nuestro ambiente y traten de cumplirlas. Todos debemos poner nuestro granito de arena para continuar vivos en este bello lugar llamado Planeta Tierra. Feliz Año Nuevo 2018.

vidanicol@gmail.com