Opinión

Ventana

Pepe Manotas

Rita María Roesch

Rita María Roesch

Itala Vettorazzi trabajó como maestra en los colegios Bethania y Monte María. Luego obtuvo una licenciatura en Psicopedagogía y actualmente es asesora en el campo del turismo de negocios. Sin embargo, su vocación de maestra, su amor por la niñez, la condujo a incursionar en la literatura infantil. Sus historias, bellamente ilustradas, son para niños de 3 a 8 años. “Mis personajes nacen del corazón”, dice Itala, quien, como buena chapina, ama a Guatemala. Los personajes y el escenario de sus historias forman parte de nuestra cultura y nuestro entorno natural. Sus cuentos son metáforas sencillas y profundas a la vez que remueven el corazón de quien las lee, ya sean niños o adultos.

Su primer cuento fue publicado en el año 2011. Itala quería que el personaje principal fuese una niña. Así nació Nicté, que significa flor, en idioma maya. Luego vino El color de la alegría, inspirado en su papá, quien encarna al personaje principal, llamado Vetto, un tecolote de Chichicastenango. Le siguió Rudi, Corazón valiente, un tierno y educado dinosaurio azul que siempre dice gracias y por favor y, por último, Ac, la mejor tortuga, quien en todo lo que hace pone su mejor esfuerzo. El sábado 28 de mayo, Itala presentó su quinto libro: Pepe Manotas. Pepe es un simpático mono araña que, por tener unas manos muy grandes, sus amigos de la selva le dicen Manotas. A Pepe le inquietan sus manos grandes y le pregunta a la abuela ceiba ¿por qué las tiene así? La ceiba responde que llegará el momento en que descubrirá el propósito de su vida y le aconseja que esté atento, que escuche a su corazón porque cuando lo descubra se llenará de alegría. Un día la ceiba invitó a Pepe a colgarse de sus ramas. Itala narra que: “Mientras estaba así, Pepe se vio reflejado en las tranquilas aguas de una poza, y fue entonces cuando se descubrió, ¡feliz y con sus manotas abiertas y dispuestas! En ese momento supo que las manos eran para dar, para servir, para ayudar y para compartir. Y como la ceiba había anticipado, ¡su corazón se llenó de alegría!”

Algunos lectores preguntarán por qué me refiero hoy a estos cuentos para niños. Respondo, porque Guatemala será distinta cuando más chapines reconozcamos, como Pepe Manotas, que gran parte del propósito de nuestra vida reside en dar, servir, ayudar, compartir. Los cuentos de Itala promueven las correctas relaciones humanas. Varios colegios los utilizan como textos de lectura. Le pregunto, estimado lector, además de velar por sus intereses, ¿participa usted en alguna agrupación que realice alguna actividad ad honorem de índole educativa, médica, ambiental, que contribuya al bienestar de su barrio, comunidad o del país en general? Guatemala vive una etapa de cambios. Combatimos la corrupción. Anhelamos fortalecer el Estado. Para realizar esa transformación nacional es preciso rehacer nuestro tejido social, que se basa en encontrar un lugar desde donde hagamos algo por los demás.

Itala es como Pepe Manotas. “Me animé a escribir”, me dijo, “para ayudar a mi amiga, Silvia Zepeda, quien fundó una escuela para niños especiales en Huehuetenango”. Estimados lectores, si compran alguno de sus cuentos estarán colaborando con esa escuela que atiende niños y jóvenes con deficiencias mentales. La colección se encuentra en las librerías: Kiriboo, en Plaza Cemaco de Próceres; Sophos, en Fontabella; Watson, en Cayalá. Espero que pronto sus cuentos se traduzcan a los idiomas mayas y que las escuelas de la provincia los incluyan como textos de lectura. “¡El poder de dar y de compartir tiene magia!”, cantó el Clarinero.

clarinerormr@hotmail.com