Opinión

EDITORIAL

Políticos callados serán cómplices

Editorial

Los personajes de la política y los dirigentes de los partidos ocupan lugar preponderante entre quienes deben tener clara la magnitud de la tormenta perfecta desatada por las declaraciones de la Fiscal General, Thelma Aldana, y del jefe de la Cicig, Iván Velásquez. Esta los alcanza de varias maneras, pero una de las más notorias es su vergonzoso maridaje con el ciudadano mexicano Ángel Remigio González, quien controla los canales abiertos 3, 7, 11 y 13, así como numerosas radios, todos puestos al servicio de oscuros intereses, tanto partidistas como comerciales, desde hace muchos años.

No constituyen ninguna leyenda urbana, sino una realidad, las peregrinaciones efectuadas por políticos guatemaltecos a la casa del mencionado potentado, cuyo imperio alcanza los países latinoamericanos, con excepción de Colombia, Bolivia y Venezuela, y suma 45 canales de televisión y 68 emisoras de radio.

De los candidatos presidenciales guatemaltecos, excepto Berger —envió a un delegado personal que deseaba congraciarse con González porque se consideraba un futuro candidato—, visitaron Miami para pedir favores a cambio de propaganda, cuya gratuidad desaparecía al momento en que eran otorgados millonarios contratos de publicidad gubernativa. Además de Pérez Molina y Baldetti, hicieron el viaje Vinicio Cerezo, Jorge Serrano, Alfonso Portillo, Álvaro Arzú, Álvaro Colom, junto con Sandra Torres. A todos ellos los acompañaron séquitos de otros políticos que aún están activos, como Mario Taracena.

La relación más cercana del empresario fue con Portillo y Arzú. Con este último se mantiene vigente y por ello utiliza como vehículo de propaganda personal y de obras municipales todos los medios de González. Lo mismo ocurre con el actual presidente, Jimmy Morales, quien afirma que solo vendía sus programas cómicos, pero de hecho está cerca de él, al haber aceptado como funcionarios de información del Gobierno a varias personas laborantes en ese grupo mediático, que ha afirmado públicamente ceder espacios al mandatario.

Todos estos hechos obligan a que los políticos, sobre todo en activo —como es el caso de Arzú y Taracena—, tengan la entereza y la valentía de informar las realidades de esta relación. No hacerlo solo comprobaría las causas reales de la inquina y el odio que este personaje siente por la prensa independiente. Es bueno recordar que el serranazo tuvo el apoyo de los canales mencionados, como también lo tuvo el Jueves Negro e incluso la salida del noticiero Aquí El Mundo, así como haber sacado del aire la señal satelital cuando se intentó renacerlo. El presidente Jimmy Morales no quiso o no pudo desligarse de su relación cuando se le preguntó al respecto durante la conferencia de prensa del MP y la Cicig.

Sería ridículo que los políticos silentes pudieran hacer más cambios a la Ley de Partidos Políticos. Deben apoyar las modificaciones necesarias, aunque sea a regañadientes, al saber que un período oscuro está a punto de terminar. La vieja política, de cuyos peligros y malas consecuencias tanto se habla ahora, era el marco para estas burlas exitosas de quienes buscan los votos ciudadanos, quienes tienen derecho a exigir pronunciamientos claros y beneficiosos.