Opinión

Economía para todos

Presupuesto del Estado 2018-2021

José Molina Calderón

José Molina Calderón

Con motivo del bicentenario de la Independencia (1821-2021) se hace un recorrido de lo que hicieron los presidentes en la Hacienda Pública y los tributos en Guatemala, esta vez en el período 2016-2017, correspondiente al mandatario Jimmy Morales. También se hacen algunos cálculos de lo que puede realizarse hasta 2021, al cumplirse los 200 años de la Independencia.

Se hicieron reformas a la Ley de Contrataciones del Estado contenida en el decreto 57-92, en relación al Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado 2016, por decreto del Congreso 46-2016. Esta ley se ha vuelto difícil de administrar por la cantidad de “candados” como lo suelen llamar, que hacen complicada su aplicación, y en algunos casos imposibilita realizar las compras y contrataciones del Estado y sus entidades. Los legisladores han puesto más y más candados por diferentes razones, algunas razonables y otras deleznables.

Se aprobó el decreto del Congreso 29-2016, Ley para la Viabilización de la Ejecución Presupuestaria y Sustitución de Fuentes de Financiamiento para el Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado de 2016. Esto ocurrió cuatro meses después de haber sido aprobado dicho presupuesto.

El Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado de 2016, primer año de gobierno del presidente Jimmy Morales, fue aprobado en el período presidencial de Alejandro Maldonado Aguirre por el Congreso de la República por decreto 14-2015 de 30 de noviembre de 2015.

Por medio del decreto 50-2016 se aprobó el Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado del año 2017, y como ha sido usual esa aprobación, se hizo el último día de sesiones ordinarias y anuales del Congreso de la República, el 29 de noviembre de 2016.

¿Cuáles son los puntos débiles del Presupuesto del Estado? Seguidamente se hacen algunos señalamientos.

La Ley de Contrataciones ha complicado su manejo por la desconfianza que se tiene en las compras y servicios que se contratan. Se desconfía tanto que cada vez ponen más candados que agregan más dificultades para su manejo. Indudablemente se requiere que haya honradez en lo que se realiza, pero ante tantos obstáculos para ejecutar los presupuestos y una auditoría que no es tan completa y rápida como debería ser, se avanza a paso de tortuga. Incluso no se avanza como ha ocurrido en el año 2017, en que la ejecución del presupuesto ha sido baja por el miedo que tienen los funcionarios de los candados.

Otro de los temas es el Listado Geográfico Nacional, que en períodos anteriores las obras se han asignado con nombre y apellido sin que los procesos sean transparentes.

El aspecto más complicado es que se quiere hacer gastos de funcionamiento y de inversión financiados con deuda pública. Esta es la forma en que en los últimos años se ha financiado el presupuesto. Sin embargo, hacer gastos e inversiones solamente a través de deuda tiene un límite. Estallará la bomba como ocurrió en Grecia, y Guatemala va en ese camino aumentando la deuda año tras año, sin tomar en cuenta que ese procedimiento no es sano.

Guatemala tiene indicadores financieros con estándares internacionales que señalan que no está mal su situación financiera, que la deuda no ha llegado a los límites peligrosos de esos indicadores. Y en los próximos cuatro años no sería extraño que la situación se vuelva delicada, y aparecerá una revisión de los impuestos, tanto en tasas del impuesto sobre la renta y del impuesto al valor agregado, como en los otros impuestos al consumo.

josemolina@live.com