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Escenario de vida

¿Quiénes responden por los incendios forestales?

Vida Amor y Paz

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Incendios en Petén

Quemar, destruir, invadir, usurpar, talar y saquear es lo que estamos viendo en la Biosfera Maya y en otros lugares de Guatemala. Quienes responden por estas fechorías no se dan cuenta del mal que se están trayendo a sí mismos y a sus familias. Olvidan que el ciclo de calor que vivieron los antiguos mayas fue exacerbado por prácticas de quemas de sus bosques. Así sucumbieron. ¿Queremos nosotros también sucumbir como civilización? ¿Podrían nuestros hijos y nietos vivir en temperaturas realmente insoportables? Si eso queremos, sigamos destruyendo, deforestando, saqueando y usurpando las áreas protegidas.

Hace unos 20 años estaba en el cine viendo una película de Hollywood, en la cual aparecía volando una nave espacial cerca de la superficie terrestre. El capitán de la nave preguntaba a su copiloto si sabía por dónde iban volando, a lo que su compañero le contestó que estaban volando sobre el desierto de Petén, en Guatemala. Esto fue un shock para mí, pero lo comprendí, ya que por ese camino vamos si seguimos año tras año quemando nuestros bosques. Es así como Guatemala llegará a ser un gran desierto tropical, por la desidia, insensatez y falta de amor a nuestra madre naturaleza, si seguimos deforestando, destruyendo, saqueando, usurpando áreas protegidas y contaminando ríos, lagos y mares.

Estas actitudes de amenaza a la naturaleza las hemos visto recientemente en El Peruito, donde hay un sitio arqueológico que es parte de Laguna del Tigre. Las noticias que me han llegado es que unas 50 personas se asentaron de forma ilícita en esa área para talar indiscriminadamente el bosque y saquear piezas arqueológicas. Cuando se les pidió que abandonaran el lugar, amenazaron a los guardarrecursos y agentes de Diprona. Dejaron una champita quemada y ya se han ido, pero juraron de forma amenazante que regresarían trayendo más gente. Una manera de vengarse fue incendiando el bosque, y luego el fuego se extendió a otros lugares.

Estas personas, que son manipuladas desde afuera con propósitos bizarros y oscuros, no tienen la menor idea del daño que se están infringiendo a sí mismas y a los demás; a sus familias, a sus hijos y a sus nietos, pues nadie se libra del daño que le hacemos a la madre naturaleza. Unos lo hacen contaminando, otros deforestando, otros tirando basura y otros, quemando bosques. La naturaleza se pronuncia tarde o temprano y de su furia no se libra nadie; ni ricos ni de clase media, ni pobres, ni empresarios ni campesinos, ni oficinistas, ni amas de casa, ni ganaderos, ni agricultores, ni funcionarios públicos, ni malos ni buenos, ni narcotraficantes, ni religiosos. ¡Nadie! Pues todos estamos conectados. Y ni con todo el dinero, bien habido o mal habido, nos podremos salvar cuando vengan las megatormentas producidas por este tipo de acciones. La deforestación y los incendios forestales traen muchos males como sequías prolongadas, como falta de agua, como deslaves o derrumbes e inundaciones, y otros males. La deforestación y los incendios forestales son el infierno en la tierra y son los causantes en un 20% del calentamiento global.

Se estima que en los últimos meses hemos perdido más de cinco mil hectáreas de bosque y nuestra Biosfera Maya está en riesgo de convertirse en el “desierto de Petén”. La sequía que vemos en el Corredor Seco podría llegar a ser el orden del día en el resto del país. ¿Qué hacer? Reforestar en vez de quemar. Brindar educación ambiental y conscientización, ya que la ignorancia es la madre de todos los males.

vidamordepaz@yahoo.com