Opinión

Con nombre propio

Relajos y más relajos en el fut

Alejandro Balsells Conde

Alejandro Balsells Conde

Como somos un país atestado de corrupción somos parias. La Fifa, ese antro de corrupción mundial pero que sufre su proceso de autodepuración ha visto en nuestras autoridades del fut una corrupción que golpea la más elemental noción de 

honradez, orden y espíritu deportivo.

Sabemos que el deporte es manejado de forma opaca. Escándalos abundan y así han trascendido desfalcos en la compra de tableros para basket, platas dudosas en ciclismo, negociaciones raras en ecuestres, elecciones incomprensibles en motocrós, por decir algunas, pero de plano hay más.

La Confederación Deportiva goza de la misma autonomía constitucional que la Usac o el IGSS, se estableció desde la máxima norma su autonomía para asegurar la correcta y proba administración, con el objetivo de alcanzar el éxito deportivo. Como la autonomía no es suficiente también quedó un fuerte aporte financiero, y es así como jamás en nuestra historia se han aportado los millones del erario público para la promoción deportiva como ahora.

Medalla olímpica en marcha, éxitos en los Panamericanos y Centroamericanos del Caribe, así como demostrar que Guatemala es la potencia deportiva centroamericana enchina nuestra piel, pero ¿por qué el fut va de fracaso en fracaso?

En 2016, precisamente por la corrupción de escándalo que registró la Concacaf y en especial el fut guatemalteco, la propia Fifa nombró una comisión normalizadora que tuvo, desde el inicio, la resistencia de los que siempre han mandado. La Comisión Normalizadora se enfrentó a la Asamblea de la Federación de Fut y, palabras más palabras menos, con argumentos de soberanía se intentó solo echar una pequeña barnizada a la institucionalidad para que todo siguiera igual, con la franca oposición de quienes debían normalizar lo anormal.

La actitud de los mandamases de siempre generó que fuera la propia Fifa la que señalara un proyecto de estatutos sobre los cuales es fácil percatarse de que chocan con las leyes y reglamentos que regulan el deporte federado, pero la moraleja fue clara: la Fifa corroboró que la cooptación empieza con el sistema electoral (Tribunal Electoral) y el órgano de control es un cero a la izquierda (Tribunal de Honor). El proyecto de estatutos contempla su propio órgano de control y propia forma de elección.

La propuesta de Fifa con claridad establece un medio de control interno que no es lo que lo que nuestra ley reconoce y a la vez instituye un procedimiento de elección distinto, esto significa que el fut tiene dos opciones, la primera, que goce de una exención especial para que sus estatutos respondan a Fifa y no al sistema jurídico nacional, o segundo, la privatización por completo del fut para sacarlo de la órbita pública, lo cual es una locura e irresponsabilidad, además de tener aparente inconstitucionalidad.

Todos sabemos que la corrupción aflora tanto en lo público como en lo privado, y también sabemos que hacer excepciones casuísticas no es sabia decisión, porque si esto se aplica hoy para el fut, mañana se aplicará para el beis, la natación o el ajedrez, así que el costo de la decisión no es nada fácil. Por el alto nivel de corrupción y por la irresponsabilidad de una asamblea que maneja al fut como su feudo, miles de patojos no pueden soñar con su selección en competiciones mundiales. A estas alturas dirigentes deportivos debieron ya haber hecho acercamientos diplomáticos con Fifa para conseguir un justo medio, pero como la legitimidad es menos que cero, si queremos jugar debemos apechugar.

Ser parias duele, pero ser parias porque el fut ha sido el camino para hartarse de plata por medio de la corrupción duele más. ¿No cree?

@Alex_balsells