Opinión

Imagen es percepción

Sin motivos para celebrar

Brenda Sanchinelli Izeppi

Brenda Sanchinelli Izeppi

Hoy se conmemora el día de la independencia patria y se percibe en el ambiente una profunda indignación ciudadana por las viles acciones emprendidas por los politiqueros de turno, que con su actuar solo han demostrado un total desprecio por Guatemala.

Hoy podemos llamar sin lugar a dudas a los diputados “padres de la impunidad”. Esta semana fue negra para la historia de Guatemala, los legisladores se salieron de control y hay que detenerlos ya. Primero, el lunes, sin remordimiento alguno, acuchillaron por la espalda al pueblo, engavetando el antejuicio contra Jimmy Morales. Y después, el miércoles, dieron a Guatemala el tiro de gracia, haciendo un total pacto de impunidad donde se blindaron, aprobando reformas al Código Penal, con el fin de exonerar de toda responsabilidad a secretarios de partidos políticos y financistas que incurran en financiamiento electoral ilícito. Pero con ello también favorecieron a narcotraficantes, mareros y otros delincuentes. Más de 400 delitos quedan exentos de cárcel con estas reformas.

Por supuesto que era predecible que esto ocurriera, porque es bien conocida la baja calidad moral de las personas que ocupan las curules en el Congreso. Son percibidos como personas sin ética, que en lugar de responder a los intereses de los ciudadanos, han convertido el recinto legislativo en un mercado, donde se negocian de la manera más ruin los intereses de grupos oscuros que hacen correr millones para que estas personas actúen de acuerdo con agendas ocultas.

A partir de este momento el pueblo ya no tiene ninguna expectativa positiva sobre el Congreso de la República.

Y por otro lado, nuestro flamante presidente Jimmy Morales, que ni siquiera había terminado de reponerse del escándalo del trámite de antejuicio por supuestamente haber recibido fondos ilegales durante la campaña electoral del 2015, ahora ya está metido en otro camote; al mandatario guatemalteco no le basta ser el mejor pagado de Latinoamérica, recibiendo el equivalente a US$19 mil 300 mensuales, sino que también el Ministerio de la Defensa le otorgó un bono extra de 50 mil quetzales al mes.

El señor Morales gana el equivalente a aproximadamente 75 sueldos mínimos de un país donde el 60 por ciento de la población vive en pobreza y extrema pobreza. Y lo triste es que ni siquiera está haciendo bien su trabajo, más bien no está haciendo nada.

De cualquier manera, la acción del Legislativo poco ayuda a la imagen de Morales, porque lejos de haberse vendido políticamente con el lema “Ni corrupto ni ladrón”, ahora la percepción general es que él es quien lidera el movimiento para retroceder en los avances que habíamos alcanzado en la lucha contra la corrupción.

A fin de cuentas, elegir a este outsider resultó peor y más caro que optar por la vieja política, porque la corrupción aquí viene disfrazada de supuesta legalidad. Si al presidente le queda aunque sea un poco de decencia, debe vetar los cambios el Código Penal que favorecen a los corruptos y delincuentes.

Lo triste de toda esta historia es que en lugar de habernos enfocado claramente en la lucha contra la corrupción, se tergiversó en una campaña de derecha contra izquierda, donde sonaba una supuesta conspiración comunista, pero hoy quedó muy bien evidenciado que era una táctica para distraer la atención, mientras tramaban su plan maquiavélico para salvaguardar su propia impunidad y reagrupar de nuevo a las mafias.

Hoy es un día triste y de luto para Guatemala, no hay nada que celebrar, no tenemos líderes en el Gobierno, que está encabezado por una debilitada figura presidencial, que cada día se desprestigia más y un grupo de diputados inmorales que están destruyendo el país sin ningún cargo de conciencia.