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Socialismo disfrazado sigue siendo socialismo

Jorge Jacobs

Jorge Jacobs

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Comunismo

A pesar de todas las pruebas en contrario, sigue habiendo mucha gente que cree que las recetas del socialismo son la solución. Aunque pareciera que no es así y muchos ya dicen haber renegado de esos principios, lo que sucede es que, debido a los fracasos y en muchos casos extremos despreciables en los que han caído los que todavía tienen el valor —quién sabe si realmente es desfachatez— de utilizar ese nombre, a muchos ya no les gusta utilizar el término socialista y se han inventado un sinnúmero de nuevos nombres y “corrientes” con las cuales disfrazar lo que realmente piensan. Pero al final siguen basando sus propuestas en el mismo marco de referencia.

Los países en donde han intentado establecer sistemas socialistas no sólo han fracasado, sino que han llevado a sus habitantes a vivir en las peores miserias, privaciones y, más importante, falta de libertad.

El caso más reciente es el de Venezuela. Hugo Chávez nunca escondió su sed del poder absoluto y mientras pudo lo ejerció con total desfachatez y mofa. Como resultado de sus políticas, el nivel de vida de los venezolanos se fue deteriorando a pasos agigantados, incluso el de los más pobres, que al principio sintieron que mejoraba pero que al final llegaron a estar en condiciones mucho peores de las que se encontraban antes de las vanas promesas del socialismo.

Maduro no es un Chávez, pero le ha copiado muchas de sus peores características, llevando a los venezolanos a extremos de pobreza y privaciones. Esto resalta con el hecho de que llevaron a la quiebra al país que tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo. Que por cierto, como corolario, también comprueba que la riqueza no depende per se de los “recursos”, sino de la empresarialidad necesaria para convertirlos en verdadera riqueza, pero eso es tema para otro artículo.

Con el país haciendo agua por todos lados, debido a sus desmanes e ineptitudes, Maduro recurrió a lo que mejor saben hacer, tratar de utilizar el poder absoluto para, de manera autoritaria, eliminar cualquier oposición a sus designios y seguir viviendo en su burbuja.

El golpe de Estado que dio a través del Tribunal de Supremo de Justicia no es más que la gota que rebalsó el vaso de tanto abuso.

Pues ante extremos como esos, muchos que sí creen que es el gobierno el que debe resolver los problemas; que desconfían del actuar libre de las personas y consideran que para que todo funcione bien tiene que existir “alguien” que ejerza el control y que “dirija” los destinos de la gente; y que además, muy probablemente consideren que no pueden ser exitosos por sus propias pistolas y que por ello deben tener el poder de quitarle a otros el producto de su trabajo para que ellos y todos sus cuates puedan vivir bien, pero les da vergüenza que los identifiquen con especímenes como Chávez, Maduro y muchos otros similares, quieren separarse lo más posible del término “socialista”.

No quieren que los identifiquen como tales, por toda la “mala prensa” que tienen, pero en su corazón están convencidos de que esa es la ruta a seguir —aunque quizá no llegando a los extremos de los “socialistas”—.

Quieren creer que pueden proponer una solución “light” que sí funcione, pero lamentablemente lo hacen siguiendo las mismas premisas.

Pues tengo que decirles que son esas premisas las erróneas. Mientras no respetemos los derechos individuales de cada quien y, por ende, estemos dispuestos a respetar el proyecto de vida de todos los demás —una vez no violen el mismo derecho de los otros— no avanzaremos como sociedad. ¿Tan difícil es entender esto?

Fb/jjliber