Opinión

A contraluz

Solidaridad con las víctimas de la tragedia

Haroldo Shetemul

Haroldo Shetemul

El pasado domingo, en cuestión de minutos la vida cambió para los habitantes de las áreas cercanas al Volcán de Fuego. La violenta erupción se convirtió en ríos de lava y lodo que arrasaron con todo, sin dar tiempo a la población de ponerse a salvo. Desolación y muerte es lo que quedó en la zona de desastre. Familias completas fueron calcinadas y hoy los sobrevivientes no solo lloran a sus muertos, sino que viven la incertidumbre de no saber qué pasará con ellos. ¿Hubo negligencia de la Conred? Después de la primera erupción del volcán ocurrida el domingo por la mañana, esa coordinadora emitió un comunicado en el que decía que no había necesidad de evacuar. Después de la fuerte erupción ocurrida en la tarde, Conred quitó del pronunciamiento esa parte que implicaba su grave error. Entonces, es necesario investigar si esa dejadez no significó un mayor número de pérdidas humanas.

La indolencia también llegó hasta el presidente Jimmy Morales, quien dijo: “Me da vergüenza volver a decirlo, pero por la Ley de Presupuesto no podemos contar con un solo centavo para emergencias”. Esa expresión resumió en toda su magnitud la ignorancia e improvisación de la que hace gala. Desde hacía unas dos semanas el mandatario había comenzado su campaña de justificar la falta de obra durante su gobierno, principalmente en la red vial, al asegurar que esa ley lo tenía maniatado. Pero esta vez, aunque quiso aprovecharse de la tragedia para causar lástima, su propio ministro de Finanzas, Julio Estrada, lo desmintió. El funcionario dijo que la Ley de Presupuesto sí incluye un espacio de Q192 millones para emergencias, el cual puede ser utilizado por el Ejecutivo luego de que el Congreso aprobara el estado de Calamidad, y que ese fondo puede ampliarse hasta los Q315 millones.

La declaración del mandatario cayó como balde de agua fría porque demostró su falta de entereza y solidaridad con las víctimas. A esas mismas horas, centenares de bomberos, soldados y voluntarios arriesgaban su vida para rescatar a los sobrevivientes y los cadáveres, y lo menos que se merecían era tener a un presidente que se pusiera a la altura de las circunstancias. Desafortunadamente, los anteriores gobernantes tampoco han tenido el tino de dotar de los recursos adecuados a los cuerpos de socorro. Ahora mismo vemos cómo los bomberos tienen que acudir a la caridad de los automovilistas para poder subsistir, cuando son cuerpos vitales en momentos de tragedias como la actual. Tampoco existe la cultura de la previsión para fortalecer a la Conred, la que, al contrario, se ha convertido en botín político para llevar a seguidores del FCN y desplazar a técnicos.

En el Congreso la situación también es lamentable. En estas horas de dolor, los diputados buscan la forma de aprovecharse de la ocasión para derogar el artículo 205, de la Ley Electoral, que castiga el transfuguismo, así como recetarse una amnistía en lo referente al financiamiento electoral ilícito. Con este oportunismo, los diputados, encabezados por Luis Hernández Azmitia, del Movimiento Reformador, quieren tirar por la borda el avance en la lucha contra la corrupción y favorecer a las mafias. Si los diputados fueran conscientes estarían discutiendo la forma de que Guatemala pueda afrontar en el futuro los catastróficos fenómenos naturales a los que está sujeta, entre ellos huracanes, deslaves, inundaciones, terremotos y erupciones que golpean a la gente pobre. Sin embargo, lo que tenemos es una partida de políticos corruptos que solo tratan de aprovecharse de las circunstancias. Por eso tenemos que seguir apoyando a nuestros compatriotas afectados por la erupción, pero a la vez rechazar tajantemente estas muestras de oportunismo de los políticos corruptos.

@hshetemul