Opinión

Imagen es percepción

Soluciones antibullying

Brenda Sanchinelli Izeppi

Brenda Sanchinelli Izeppi

Cada día el acoso escolar está más presente en las instituciones educativas, ocasionando estragos morales y psicológicos en los niños y jóvenes de todo el mundo.

El bullying destruye la autoestima de los pequeños y puede llevarlos a una profunda depresión y ansiedad, a tal punto de que puede destruir su vida.

Este problema debe enfocarse integralmente, para lo cual es necesario que todos los miembros de la comunidad educativa se involucren en este asunto —autoridades del gobierno, medios de comunicación, directores, profesores, padres y alumnos—, participando para encontrar soluciones a este estigma.

No basta solo con hablar o discutir estérilmente sobre el tema. En nuestro medio hasta el día de hoy no se ha visto ningún resultado tangible, más bien se refleja cierta indiferencia y solo accionan ocasionalmente cuando sucede un escándalo como lo ocurrido hace unas semanas en el colegio Solalto.

Hay otros países que se están tomando muy en serio el combate al acoso escolar. Por ejemplo, se ideó un modelo exitoso creado en Finlandia, denominado Kiva, un método antibullying que previene y combate el acoso escolar en los colegios. Este programa ha sido un gran remedio a una condición de violencia y hostigamiento que se estaba viviendo en ese país nórdico antes de poner en marcha este gran proyecto.

Por lo que hoy en día están compartiendo su experiencia con el resto del mundo. Este método está siendo utilizado ya en varios países europeos con excelentes resultados.

El procedimiento consiste en una guía para los profesores, que deben organizar y coordinar de manera sistemática actividades antibullying. Se establecen protocolos de acción en casos de acoso, aunque su enfoque primordial es la prevención de la violencia.

El sistema se basa sobre todo en el cambio de actitudes de los by-standers —no son ni víctimas ni bullies, sino los que observan el acoso y que en vez de contribuir al hostigamiento, apoyan a la víctima—.

Este proyecto pudo realizarse gracias al gobierno finés, que percibió la gran necesidad de combatir este flagelo, destinando un generoso presupuesto para financiar estudios sobre el problema del acoso escolar como una de las principales causas de suicidios y comportamientos violentos de los niños y jóvenes estudiantes.

Ya en nuestro entorno, una solución inmediata es que la Procuraduría de los Derechos Humanos, conjuntamente con el Ministerio de Educación, implementen con urgencia un número telefónico de denuncias, para que cualquier niño o sus padres puedan reportar cualquier tipo de violencia y de inmediato investigar en la institución educativa, para crear un estado de alarma y sancionarla, si no se detiene el problema.

Es necesario que los centros educativos midan los niveles de acoso escolar para detectar los casos existentes y además crear controles disuasivos.

Además, los directores de colegios y escuelas deben diseñar campañas internas que concienticen a los niños para detener cualquier tipo de acoso escolar, incluso poder adquirir un programa especializado como el Kiva, que podría implementarse en los centros de estudio, tanto privados como públicos.

Es necesario que los colegios y escuelas se comprometan a lanzar una seria advertencia, para que cualquier estudiante que dirija ataques de este tipo a algún compañerito sea drásticamente sancionado.

Los profesores deben aprender a identificar los rasgos que caracterizan tanto a los agresores como a las víctimas. Pero sobre todo es muy importante que los padres de familia estén atentos y observen el comportamiento de sus hijos en casa, para detectar a tiempo cualquier situación de acoso dentro del colegio.