Opinión

pluma invitada

Tardada ley vial llegó por fin

Jaime Córdova Palacios

Jaime Córdova Palacios

Después de tantos años de elevadas, violentas y diarias tragedias provocadas de manera extrema por pilotos irresponsables, amigos de tan desordenado tránsito de vehículos, cuyos crespones negros marcarán siempre dolor y sufrimiento en miles de hogares que han perdido a sus seres queridos, víctimas inocentes de un servicio pagado, culpa del desordenado tránsito vehicular, irrespeto a las leyes y desmedido abuso de pilotos al manejar ebrios, drogados, a excesiva velocidad, hablando por celulares o pensando en el “loro de doña Pancha”, los señores diputados, con extraño y repentino despertar o golpe de conciencia, aprobaron la Ley para el Fortalecimiento de la Seguridad Vial, con algunos artículos muy flojos.

Esta norma urgente deja atrás muchos años perdidos y una huella humana imborrable, cuyo luto y sufrimiento jamás podrán ser borrados de los hogares de tantas víctimas, culpa de autoridades superiores, policías y malos jueces, irrespetuosos de las leyes; tragedias que bien pudiera haberse evitado si los responsables hubieran actuado como seres normales.

Se modifican las bombas de inyección a camionetas y demás vehículos pesados, fijándoles una velocidad máxima de 80 kilómetros, considerada muy alta, pues su propósito es evitar mayores percances particularmente en el servicio colectivo.

Existen otras muchas medidas, como mantener pólizas de seguros de vida y gastos funerarios para las víctimas, sin fijar cantidades; curiosamente, homicidios culposos o asesinatos, sin indicar tampoco sanciones.

Las licencias serán suspendidas por reincidencia en velocidad hasta por cinco años, contradiciendo la norma máxima de 80 kilómetros.

Los pilotos ebrios o drogados serán suspendidos de uno a dos años y multados de Q5 mil a Q 25 mil.

Habrá penas también de 10 años y multas por Q10 mil. Ridículamente se señala de dos a cinco años de prisión por homicidio culposo y de tres a ocho años por muerte; multas de Q5 mil a Q25 mil y suspensión de licencia de seis a dos años.

Los no autorizados pagarán sanciones económicas de Q5 mil y Q25 mil y sufrirán prisión.

Las famosas leyes sobre túmulos y motoristas, para citar solamente dos ejemplos, quedaron en el aire, no se cumplieron, como es normal en el país.