Opinión

con otra mirada

Templo Cristo Rey

José María Magaña

José María Magaña

El 22 de mayo de 1966 tuvo lugar el Oficio de Dedicación del templo luterano Cristo Rey, en la 4ª calle de la zona 9 de Guatemala. Tan singular edificio fue encomendado al arquitecto Max Holzheu quien, ante la importancia del encargo, la trascendencia implícita en una obra religiosa pero sobre todo, por el momento histórico que se experimentaba bajo el influjo de la arquitectura moderna y contemporánea, solicitó el apoyo del colega Gustavo Anzueto y del ingeniero Mauricio Castillo. Recién se había terminado el Centro Cívico en el que se incorporó murales de escala urbana y se introducían, con novedad, los llamados cascarones, como el de la sinagoga judía, en la 7ª avenida de la misma zona 9.

Con ocasión del 445 aniversario de la Reforma de la Iglesia propiciada por Martín Lutero, el 28 de octubre de 1962 tuvo lugar el oficio de “la primera palada” del nuevo templo.

Los llamados cascarones son paraboloides hiperbólicos, es decir, superficies de doble curvatura generadas por líneas rectas que se desplazan a lo largo de líneas curvas, que los griegos conocieron. Antonio Gaudí, uno de los principales arquitectos del modernismo la aplicó en su obra cumbre, la Sagrada Familia, iniciada en 1883.

Fue Félix Candela, el arquitecto español exilado en México, quien llevó esa solución a su más alto grado de expresión. Hizo amistad con el ingeniero Mauricio Castillo, quien desarrolló la técnica y construcción en Guatemala, junto a su hermano Pierre, bajo la firma Ingenieros Castillo Contoux, Cubiertas Ala de Guatemala.

Para el centenario de Candela 1910-2010, la familia fue contactada por el doctor Ignacio del Cueto para montar la exposición “Cascarones de Candela”, incluyendo las obras guatemaltecas. Los estudiantes de Arquitectura Daniel Pozuelos y German Meléndez se entusiasmaron con los paraboloides y decidieron estudiarlos, entre estos, los de Cristo Rey.

Ante el 50 aniversario, el pastor David Rodríguez propuso celebrarlo. Coincidió con el interés de los jóvenes, quienes sugirieron montar una exposición con planos y fotografías provenientes de la iglesia como de los archivos que Sandra, hija de Mauricio, guarda con celo. Llegaron a elaborar una maqueta del templo que en esencia muestra la formaleta que permitió fundir la cáscara, que dicho sea de paso, por su diseño, son estructuras altamente resistentes pese su esbeltez.

El festejo incluyó el conversatorio celebrado el pasado jueves 9, en el que participaron el pastor Rodríguez, los estudiantes Pozuelo y Meléndez, el arquitecto Holzheu y el Maestro Díaz, autores de la obra, y el arquitecto Raúl Monterroso; moderado por el suscrito. Los expertos abundaron en detalles de los primeros contactos y lucubraciones respecto al partido arquitectónico a tomar, así como la valiosa oportunidad de llevar el diseño hasta los últimos detalles, como fue proyectar las puertas, placas de identificación de los apóstoles, candelabros, bancas y pila bautismal, en los que también contribuyó el recordado diseñador Danny Schafer.

jmmaganajuarez@gmail.com