Opinión

Catalejo

Terribles efectos de la ignorancia

Mario Antonio Sandoval

Mario Antonio Sandoval

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Mario Antonio Sandoval

EL PRESIDENTE Y AHORA LA totalidad de sus ministros acaban de cometer el peor error de los ocho meses de este gobierno, cada vez más caracterizado por las decisiones equivocadas del mandatario a causa de la incapacidad de sus asesores más cercanos. Parece chiste de mal gusto, en realidad: una “autoridad competente” está autorizada para calificar cuándo las publicaciones de un “órgano de publicidad o difusión”… “contribuyan o inciten”… “a la alteración del orden público”. Y puede exigir, o sea “pedir imperiosamente algo a lo que se tiene derecho” a esos medios informativos evitarlas. Todo esto al tenor de un decreto gubernativo cuyo fin es suspender dos derechos constitucionales como consecuencia de las actuales lluvias.

LA IDEA PLANTEADA en la superficie, es proteger a los ciudadanos en peligro por las lluvias. Sin embargo, este año éstas no han tenido la magnitud de otros años, y por eso causa extrañeza no solo haber decretado el Estado de Prevención, sino restringir el derecho de huelga y las manifestaciones, pero además poder hacerlo con violencia. La relación entre damnificados por inundaciones y manifestantes, debe buscarse en la distraída mente de quienes de nuevo y aunque parezca increíble, colocaron al mandatario en un claro fuera de lugar político. Si a todo esto se agrega lo señalado en el párrafo anterior, no puede haber dificultad alguna en encontrar similitudes con medidas de gente como Rafael Correa y Nicolás Maduro, entre otros.

SE TRATA DE OTRA MUESTRA de irritación ante la crítica, sin pensar en sus causas. Serrano comenzó su aventura autogolpista con actitudes similares de intolerancia. Cualquier amenaza contra el contenido editorial de los medios informativos constituye un intento de censura y esta no sólo está prohibida en el artículo 35 de la Constitución guatemalteca, sino es ilegal a la luz de los acuerdos sobre derechos humanos firmados por este país. En otras palabras, se trata de un nuevo ejemplo de decisiones tomadas sin ninguna meditación y sí hechas realidad debido a esa peligrosa mezcla de ignorancia sobre aspectos legales elementales, con la mala influencia de colaboradores dedicados a serruchar sin misericordia la alicaída figura presencial.

AL SER TEMA DE DERECHOS Humanos, el Procurador Jorge de León Duque no debe perder el tiempo en actuar. Como la historia se repite, el caso parece ser parecido al de su padre y antecesor en ese cargo, Ramiro de León Carpio, cuando el delincuente Jorge Serrano arremetió con su autogolpe en 1993. El vicepresidente de entonces, Gustavo Espina, al apoyar ese absurdo también fue separado del cargo por el Congreso. En esta ocasión, la firma de la totalidad de los ministros los coloca también en posición indefendible, y caen en cierta complicidad porque ninguno de ellos quiso advertirle al mandatario sobre los efectos de este nuevo resbalón. Francamente, es una seguidilla de metidas de pata cada vez peores y más decepcionantes.

EL DÍA ANTERIOR, EMPLEANDO gritos destemplados, Jimmy Morales arremetió contra la prensa y la acusó de ser corrupta, sin excepciones. O sea, falacia de generalización imperfecta. La acertada decisión de no intervenir en las investigaciones legales contra su hijo y su hermano, comienza a desvanecerse a causa de las constantes pruebas de incapacidad. Guatemala necesita seriedad en el actuar de sus autoridades, sobre todo las electas, lo cual incluye a los diputados. Al menos una cosa es segura: durante la semana de su viaje a la ONU, a Washington y a Sudamérica, no habrá riesgo de más patinazos locales, aunque queda abierta la posibilidad si la prensa internacional lo interroga sobre esta nueva comprobación de poca cintura política.