Opinión

Imagen es percepción

Tiempo de reflexión

Brenda Sanchinelli Izeppi

Brenda Sanchinelli Izeppi

Este tiempo es una buena oportunidad para reflexionar sobre el sentido interpretativo de la pasión y muerte de Cristo. Semana Santa podría ser un espacio dedicado a pensar en la salvación que Dios nos ofrece a través de su hijo, que no viene a través de una religión, sino de un acto de fe y humildad.

Siendo realistas, hay muchas personas que desconocen la razón de este feriado; otras simplemente no quieren saber nada acerca de temas relacionados con la espiritualidad o con Dios. Pero cada quien está en su derecho de sentir y pensar como quiera, al fin y al cabo somos seres independientes, con un criterio propio y con la total libertad de elegir.

Este análisis es importante, porque nuestro país es eminentemente cristiano y al menos el 90 por ciento de la población profesa esta creencia, pero a pesar de tanta religiosidad y templos que se ven funcionando en cada esquina, somos uno de los países más violentos del mundo.

Lo que implica que posiblemente quienes dicen profesar una religión cristiana no han comprendido el verdadero sentido espiritual que Dios espera de la humanidad y no reflejan su fe a través de sus acciones.

Entender lo que se conmemora en estos días va más allá de una religión —considerando que si hablamos del mundo cristiano existe un gran número de diferentes denominaciones, vertientes y rituales—, es valorar el gran amor que Dios manifestó al ser humano enviando a su hijo unigénito a morir por nosotros.

En general, la decisión de buscar a Dios debe nacer genuinamente del corazón de cada individuo y va más allá de la práctica de rituales dentro de los dogmas que han inundado al mundo en las últimas décadas.

Este tiempo debe ser especial, procurando un acercamiento interior con Dios de oración y práctica del verdadero amor por los demás, como lo marca la doctrina que vino a enseñar Jesús de Nazaret.

La verdadera espiritualidad es aquella que produce en el ser humano una transformación interna, que lo acerca más al conocimiento y al amor de Dios, haciéndolo ser mejor cada día.

Muchas personas, incluyendo los que se denominan cristianos, no leen la Biblia, no se comunican en oración con Dios ni se documentan de primera mano sobre los preceptos de la fe, tampoco dimensionan la importancia de la muerte y resurrección de Jesús.

Cada persona toma una decisión personal de vida y búsqueda de la eternidad dentro de su ser, en base a sus propias convicciones y creencias.

Es interesante que, según la coyuntura mundial, para muchos teólogos estamos viviendo los tiempos finales y esto no debemos ignorarlo, porque es el deber de cada persona estar alerta y prepararse para el gran acontecimiento que será la Segunda venida del Señor Jesús.

Finalmente, cada quien con sus razones concretas y valores formados desde la infancia, el medio ambiente o experiencias espirituales personales, ha consolidado sus propias convicciones y debe buscar la verdad.

En la búsqueda de esa verdad habrá quienes se aferren a una religión poniendo su fe en un pastor o sacerdote, que son hombres y también se pueden equivocar. Y respecto de los ateos, querrán vivir el momento, pensando que el mundo jamás se acabará, que todo este tema apocalíptico son leyendas urbanas para asustar y controlar a las masas. Lo malo es que si se equivocan y Dios sí existía, tendrán que pagar un alto costo en la eternidad.

El tiempo se agota y sin importar religión o credo deberíamos practicar hacer el bien. Mostrando empatía con los que sufren y los más necesitados. Vivir como si hoy fuera el último día de nuestra existencia terrenal sin duda nos ayudaría a tener una mejor familia, hacer una sociedad más justa y, por ende, un mejor país.

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