Opinión

Catalejo

Toda diatriba debe ser respondida e interpretada

Mario Antonio Sandoval

Mario Antonio Sandoval

Diatriba es todo discurso acre (áspero) y violento contra alguien o algo. Por tanto, no puede quedar en las posibilidades de expresión de un gobernante. Y cuando además de ello dice falsedades, no tiene el coraje de afirmar lo dicho como propio, sino lo atribuye a alguien, debe ser respondido de inmediato y con firmeza. Pero además, se debe interpretar como el resultado de algo, especialmente si se conoce la incapacidad de raciocinio de alguien, y como todas las acciones dentro de la política tienen una intrincada interrelación, se necesita emplear algo de la experiencia de las décadas de ver a gente ya con edad legal para ejercer la presidencia, pero aún sin la mínima madurez y capacidad implícitas para poder ejercerlo medianamente bien.

El insulto del pintoresco ocupante del despacho presidencial puede ser interpretado de varias maneras, ninguna favorable. Menciono algunas: a) es el resultado de su desconocimiento total de la ley de emisión del pensamiento; b) se debe a una berrinchuda reacción hepática de inmadurez; c) es el resultado de consejos directos o indirectos de quienes se encuentran cerca o de políticos interesados en unirlo, como ya lo ha hecho alegremente, a la tropa loca de quienes ven con horror la posibilidad de ser sometidos a acciones legales, como antejuicios. d) Sus nuevos compinches políticos lo convencieron de arremeter contra los críticos acusándolos de venales, olvidando el refrán español “nadie juzga lo que por sí no pasa”. Quien es corrupto, acusa de corrupción.

Lo más importante en casos como este es buscar el porqué e interpretar las posibles razones. En este campo, el súbito concubinato político del presidente Morales con el alcalde y expresidente Arzú, conspicuo representante de la intolerancia, sobre todo a la crítica, y dispuesto a todo con tal de mantener sus privilegios y la manera oscura de manejar los recursos estatales bajo su cuidado, aunque ello represente sacrificar a su propia descendencia. El apoyo oficial a la candidatura de Alvarito, así como los halagos presidenciales a este bisoño jefe de bancada de sí mismo, por ser el único diputado del “partido” Unionista, lo coloca en una posición indefendible. Firmó el pacto de corruptos por órdenes de papi. Esto lo descalifica a él y a los demás firmantes.

El país tiene en frente a dos íconos. Uno, Morales, representa al político mentiroso, engatusador, con el falso mensaje de “ni corrupto, ni ladrón”. Se trata de una estafa emocional para quienes votaron por él, aun aquellos cuyo sufragio fue en realidad un voto en contra del desgobierno de la presidente-de-facto Sandra Torres, quien recibió con ese resultado el voto en contra más grande de la historia del país. El otro ícono es el monarca absoluto de república bananera, Arzú papá, quien representa ahora claramente a la Vieja Política, pues no en balde se inició en el MLN, de donde debió salir por su ambición desmedida de protagonismo. La ciudadanía, con estos ejemplos, comprueba la noción de la política como una actividad de impresentables.

Es grave y también muy lamentable el retroceso implícito en estas declaraciones presidenciales mentirosas e inmaduras. Es lamentable el penoso espectáculo ante el mundo, y para horror de algunos y satisfacción de otros, explica la preocupación de los países importantes para Guatemala, donde el tema de lo ocurrido aquí está llegando a parlamentos, congresos y senados. No parece haber salida: todo cambio legal o decisión dependiente del Congreso está condenada a reflejar el abuso de quienes lo integran con el fin de beneficiarse descarada e ilegalmente. En ese panorama, queda clara la razón de ser de toda prensa independiente, y, en el fondo, las diatribas de los politiqueros constituyen realmente una especie de medallas de honor al mérito.