Opinión

Liberal sin neo

Toro en tienda de porcelana

Fritz Thomas

Fritz Thomas

Del árbol caído todos hacen leña y ese parece ser el destino de Jimmy Morales. De su desgracia, los oportunistas sacarán provecho y si no lo logran botar, por lo menos su capacidad de liderar y gobernar será prácticamente nula. La Corte de Constitucionalidad (CC) amparó al comisionado Iván Velásquez, anulando la declaración de non grato que hizo el presidente Jimmy Morales y, más aún, le prohibió al presidente insistir sobre el tema e instruye a su gabinete a no acatar sus órdenes sobre este respecto. Se le ha perdido el respeto a Jimmy, porque una consecuencia de la resolución de la CC  es que el presidente no manda en Guatemala, no hay que hacerle caso, manda la ONU. Se sienta un mal precedente, en otra instancia de lo que el Sholón Porras llama “El gobierno de los jueces”.

Sin proclividad al exceso de formalismo legal y anclado en lo real y consuetudinario, a mi juicio, sería suficiente y exacto, que el presidente lo declarara verbalmente non grato. Como quien le muestra la puerta a un invitado en su casa. Te invité a mi casa para que vinieras a ayudarnos a perseguir al crimen organizado, a los aparatos de seguridad clandestinos y te la pasas viendo cómo me sacas. Vete. Al cortar de tajo la intención del presidente, la CC no solo lo humilla, sino doblega y debilita la dignidad y la institución de la Presidencia.

Quiero dejar muy claro que apoyo a la Cicig, su misión y mandato. Bravo por desarticular la mafia de OPM, Baldetti y Co. y sus tentáculos, por puyar el panal de la corrupción estatal. Pero la terquedad de acorralar a Jimmy, a la larga, le hace más daño que bien a la institucionalidad del país. Ya lo tenían más que suficientemente controlado e intimidado con el proceso que se le sigue a su hijo y a su hermano. No hago de menos este proceso ni su gravedad, pero comparado con los grandes problemas delincuenciales y del crimen organizado en el país, es un caso de poca monta, que tiene que despertar alguna suspicacia sobre los motivos que podría haber detrás. La agenda de Velásquez, ni por asomo, puede o debe interpretarse tan sencillamente como las fuerzas del bien contra el oscurantismo. Ahora Iván y la ONU tienen un poder absoluto, extraterritorial, sin contrapesos y sin rendirle cuentas a nadie.

Cobra nuevamente fuerza la agenda de la propuesta de reformas a la Constitución, mal concebida y contraproducente. Si se estudia detenidamente la propuesta sobre el tema judicial, tiene que ser aparente que concentra el poder y la discrecionalidad. Si se considera malo el sistema actual para la elección de magistrados y la carrera judicial, la propuesta implica caer del sartén a las brasas. Multiplica la oportunidad de manipulación política en los nombramientos, privilegia la carrera burocrática y cierra la puerta al talento jurídico. Pero como le antecede la palabra “reforma” y la Cicig, la Embajada, PDH y las ONG la visten de seda, se cree que no es una mona, sino una guapa señorita. De igual manera, la propuesta de reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos concentra el poder, favorece la capacidad de organización de los grandes a expensas de los pequeños y mantiene el esquema de listados para la elección de diputados. La prisa por reformar crea peores males.

¿Cuál es el estado final, la meta, qué busca Iván? Solo se puede especular, pero ahora puede hacer lo que quiera. Queda fortalecido, es como toro en una tienda de porcelana; cada vuelta y coletazo que da causará destrozos, ni siquiera por sus intenciones, sino por las consecuencias no intencionadas. No se sabe cómo podrán rearmarse los pedazos.