Opinión

Economía para todos

Tres esposas del marqués de Aycinena

José Molina Calderón

José Molina Calderón

La Casa de Aycinena es un caso de  sucesión empresarial y generacional.  La empresa familiar se compone del negocio y  la familia.

El negocio, al final de la época colonial, consistió en comercio de exportación e importación al por mayor, financiamiento a productores de añil y a personas particulares, financiamiento para minas y, en la última etapa, sin haberlo planeado originalmente, como propietario y administrador de fincas de añil.

La familia en una empresa familiar inicialmente se compone de quien la funda y de su cónyuge. En este caso, el fundador fue Juan Fermín de Aycinena. Se casó con una primera esposa, que falleció; luego con segunda esposa, que también falleció; y finalmente la tercera y última esposa, que le sobrevivió.

¿Quiénes fueron las tres esposas? A esta pregunta da respuesta Agustín Estrada Monroy en el libro Datos para la Historia de la Iglesia en Guatemala, Tomo II, de la Biblioteca Goathemala, Volumen XXVII de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, 1974, páginas 487 a 493.

Dice Estrada Monroy: “Don Juan Fermín llegó a establecerse en Guatemala en el año 1753, y vino a trabajar inicialmente como encargado de transportar mercaderías por medio de patachos de mulas, desde Guatemala hasta la distante Ciudad de México y sus lejanos puertos de Acapulco y Veracruz”.

Agrega este autor: “Casó en primeras nupcias con una buena mujer llamada Ana Carrillo y Gálvez, honrada y sumamente trabajadora, al extremo de levantarse a realizar sus labores desde las 3 de la madrugada para que los arrieros estuvieran listos para partir a sus respectivos destinos, lo más temprano posible. Con ella tuvo tres hijos; los dos primeros se llamaron Vicente Anastasio y José Alejandro. Al nacer María Francisca murió la madre y poco después la creatura”.

Respecto de la segunda esposa, María Micaela Delgado de Nájera, dice lo siguiente: “Siendo viudo, Juan Fermín Aycinena casó en segundas nupcias con una dama muy poco dotada de belleza y de edad madura, pero inmensamente rica y trabajadora, que le ayudó enormemente a aumentar su caudal y a establecer grandes centros de transporte y a poseer tierras en todos los sitios de las rutas en las cuales pastaban los patachos de refresco para dar un mejor servicio a los comerciantes. Fue en este tiempo que por los importantes servicios personales prestados a la nación en el transporte, durante la catástrofe de 1773, que por informe y recomendación de Don Matías de Gálvez, el Rey don Carlos III le hizo merced el 19 de junio de 1783, del título de Marqués Primero de Aycinena”.

En este segundo matrimonio, tuvo seis hijas, de las cuales solo sobrevivieron tres, que se llamaron María Bernarda, que se casó con Don Tadeo Piñol y Muñoz; María Josefa, que fue esposa de Don Juan Bautista Marticorena; y Micaela, casada con Don Manuel José Pavón.

Habiendo quedado viudo por segunda vez, don Juan Fermín se casó en terceras nupcias con Doña Micaela Piñol y Muñoz, estimable dama dotada de gran belleza moral y física, dice Estrada Monroy. Agrega: “Tuvo —en estas nuevas nupcias— diez hijos, un Francisco de Sales, cuatro niñas, y otros cinco varones, el mayor de estos cinco era Miguel, modelo de sus pequeños hermanos, uno aún vivo (1837), y los tres otros murieron jóvenes”.

El día de hoy impartiré la conferencia “El Mayorazgo del Marqués de Aycinena (1796-1823), Una Empresa Familiar”, en la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, a las 18.15 horas.

josemolina@live.com