Opinión

a contraluz

Un año de más de lo mismo

Haroldo Shetemul

Haroldo Shetemul

El próximo sábado, Jimmy Morales cumplirá un año de haber llegado a la presidencia del país. Quizá el signo que ha marcado este período ha sido el hecho de que se ha venido abajo la preeminencia que tenía la figura presidencial. Esa situación es positiva en la medida en que otros sectores emergen en la palestra, pero negativa porque se debe a la ausencia de un programa de gobierno, la deficiente política de comunicación y la falta de liderazgo, incluso en su propio partido, el FCN. En los últimos 12 meses también se descubrió la faceta irascible de Morales, que al principio se vio como rara en una persona que debía estar acostumbrada a la exposición pública. Sin embargo, es diferente que un comediante, como era él, recibiera aplausos, a que como presidente esté sujeto a la crítica, por sus acciones. El rostro descompuesto y molesto frente a las cámaras ha sido la constante este año, síntoma de un mal manejo de la escena política.

Entre los aspectos positivos de la labor del presidente Morales destaca el nombramiento de un equipo encabezado por Juan Francisco Solórzano Foppa en la dirección de la Superintendencia de Administración Tributaria. Tras haber sido utilizada por la estructura de La Línea, la SAT ha comenzado a recobrar su autoridad como ente recaudador fiscal y ha logrado reducir la brecha tributaria. Este año se han destapado varios casos de defraudación tributaria, con el apoyo del Ministerio Público y la Cicig. Morales también encabezó una iniciativa con sectores de la sociedad civil para introducir reformas de segunda generación en la Ley Electoral y de Partidos Políticos. El mandatario pareció enérgico al criticar la primera enmienda a esa ley, por considerarla insuficiente, y se acercó a los sectores civiles. Sin embargo, la propuesta no ha avanzado en el Congreso y el FCN no le ha prestado atención.

Cuando tomó posesión de la Presidencia, Morales delineó cuatro áreas en las cuales iba a desarrollar su programa de gobierno: salud, educación, seguridad y combate a la corrupción. Un año después lo que brilla por su ausencia es la plataforma programática y al mandatario se le ha visto en una incesante labor de inaugurar obras pequeñas, quizá con la intención de multiplicar sus apariciones en los medios siquiera con algo. La educación, la salud y la seguridad evidencian más deterioro, y constituyen la muestra evidente de la falta de cumplimiento del mandatario en el área social. Si bien es un paso importante la desmilitarización de la seguridad ciudadana, este hecho podría revertirse si no se fortalecen las fuerzas policiales civiles, que incluyen el control del sistema penitenciario, donde la delincuencia ha vuelto a tener el control de las cárceles y desde ahí dirige las acciones criminales.

Donde se observa un mayor retroceso es en la lucha contra la impunidad y la corrupción. Desde principios de año se observó cómo el FCN, con el respaldo de Jimmy Morales, incumplió el ofrecimiento de no llevar a tránsfugas al partido oficial. De 11 diputados, esa agrupación pasó a 37, con lo cual ahora representa los intereses de legisladores del PP y Líder, de donde procedía la mayoría de los recién llegados. El presidente también estuvo involucrado en un caso de impunidad, al permitir que su asesor Herbert Melgar se integrara como diputado a la bancada oficial, luego de haber sido señalado de llevar a cabo espionaje ilegal desde la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad. Estos son solo algunos de los hechos que generan dudas sobre las buenas intenciones con las que supuestamente llegó Morales a la Presidencia.

@hshetemul