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¿Un año para olvidar?

Jorge Jacobs

Jorge Jacobs

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Jorge Jacobs Navidad

En las postrimerías del 2017 es conveniente hacer un alto en el camino y revisar lo vivido a lo largo de este año. En muchos aspectos ha sido un período complicado, y por lo mismo, para muchos, digno de olvidar. Sin embargo, creo que hasta en los peores momentos hay lecciones que aprender y cosas que recordar, por lo que lo invito a tomarse un tiempo y considerar las experiencias vividas.

En la cosa pública fue un año como casi cualquier otro, con escándalos de corrupción y despilfarro del dinero de los tributarios brotando por doquier casi a diario y no muchas cosas buenas que celebrar. Fue un año de tragedias como la del Hogar Inseguro. Fue un tiempo de mucha incertidumbre, división y conflictos que por momentos llegaron casi al punto de la confrontación. Afortunadamente, las aguas se calmaron al final del año, aunque no deja de ser una calma chicha en donde cualquier cosa puede prender nuevamente la mecha del conflicto.

Lamentablemente, en donde peor se ven reflejados esos conflictos es en la economía, la que a duras penas logró mantenerse a una tasa de crecimiento similar a la de la población. Varios indicadores de la actividad económica cayeron considerablemente, siendo estos solo una representación de lo que pasó en la economía de muchos guatemaltecos y empresas.

Punto importante a recalcar aquí es la falta de certeza jurídica para las inversiones. El golpe más duro en ese sentido fue el absurdo caso de Minera San Rafael, que hasta la fecha los magistrados de la CC no se han dignado a resolver el amparo pendiente. El mensaje aquí ha sido categórico en contra de las inversiones, lo que ya se ha materializado en una caída en las mismas y las decisiones de muchos inversionistas de irse a otros países. La mayoría no tiene ni idea de las serias consecuencias de estas decisiones –o más bien falta de- para el futuro de todos los guatemaltecos. No nos debe extrañar que más guatemaltecos decidan ir a buscar oportunidades en Estados Unidos, aun a riesgo de su propia vida, ante la falta de oportunidades y de trabajo en Guatemala. Lamentablemente los fabricantes de miseria han sido muy exitosos en nuestro país.

Fuera de Guatemala también fue un período de muchos cambios, siendo el más importante la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, lo que era imposible que pasase desapercibido. Según algunos, incluso nos llevó al borde de la extinción con una hipotética “tercera guerra mundial”, con su enfrentamiento con el dictador de Corea del Norte, y sus constantes roces por Twitter con los dirigentes de Irán, China, Rusia y quien se le ponga enfrente. Por otro lado, las decisiones de política económica que tomó desde el principio abonaron al crecimiento que tuvo la economía en ese país, proceso que de seguro se acelerará el año entrante luego de la reforma fiscal. Como era de esperarse, en Guatemala esto se reflejó en el crecimiento de las exportaciones y del ingreso de divisas.

Pero no solo Trump fue noticia. También estuvo el conato de independencia de Cataluña, el regreso de Piñera a la presidencia en Chile y la crisis hondureña como consecuencia de la violación de la Constitución de parte de su presidente al buscar la reelección.

Y así podríamos continuar, pero lo dejo hasta aquí. Le aseguro que si reflexiona al respecto se percatará de lo mucho que le sucedió en este año. En mi caso, el recuerdo más importante será la partida de mi papá, pero también hay muchas otras experiencias que atesorar.

Les deseo que pasen unas felices fiestas y que el 2018 les traiga muchos éxitos y bendiciones.

Fb/jjliber