Opinión

EDITORIAL

Un nuevo puente para la cooperación bilateral

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El anuncio hecho ayer por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, acerca de una inversión millonaria en Guatemala, específicamente en Palín, Escuintla, constituye un verdadero espaldarazo al desarrollo del país, sobre todo porque dicha instalación para la producción y procesamiento de productos lácteos, por parte del fabricante Lala, contribuirá a la generación de hasta tres mil empleos directos y 10 mil indirectos.

Ese es el tipo de inversiones y proyectos que pueden ayudar decisivamente a contener el flujo de migrantes, quienes se ven obligados a abandonar su tierra debido a que el país no ha podido generar condiciones favorables para la creación de suficientes plazas de trabajo o de brindar seguridad, que es otra de las causas de ese éxodo.

Tales adversidades son el producto de los desajustes históricos que ha padecido el país, por lo que conviene hacer mayores esfuerzos para acompañar esta significativa inversión, que podría dar la pauta para la formación de un polo de desarrollo en la región, por lo cual resulta obligado que el Gobierno dé su propio aporte para complementar de manera integral la llegada de una empresa de alcance continental.

Esta implicación va más allá de los parabienes discursivos y los ofrecimientos que caracterizan a la actual administración. Es necesaria la coordinación para emprender un plan de ordenamiento y desarrollo territorial en la región de Palín, a fin de que la inversión tenga un impacto social y económico duradero.

Tal visión requiere del trabajo conjunto entre la municipalidad local y el Gobierno Central, consistente en implementar las mejoras necesarias en infraestructura y servicios, no solo para la eficiente operación empresarial, sino para convertirlo en un modelo a seguir, siempre con el enfoque de previsión ambiental y desarrollo social que previene la migración de forma más efectiva que cualquier política de vigilancia y repatriación.

En voz del propio presidente del Grupo Lala, Eduardo Tricio Haro, Guatemala les inspira confianza y por ello es que la firma, originaria de Torreón, Coahuila, considera impostergable ejecutar una de sus mayores inversiones en los últimos años, con lo cual es predecible la celeridad con la que podría avanzar el proyecto, pues, según el empresario, la planta podría empezar a producir en el primer trimestre de 2018, con el objetivo de surtir incluso a estados del sur de México y países vecinos.

Es de resaltar la importancia de esta inyección económica, puesto que Guatemala sigue siendo un país con poca captación de inversiones, como se comprueba en los reportes de 2016, que dan cuenta de una inversión extranjera total de apenas 79 millones de dólares, lo cual es insuficiente para generar desarrollo y desestimular la migración.

Guatemala y México comparten no solo una extensa frontera en la que transitan muchos productos, drogas y personas de manera ilícita, sino también es uno de los más poderosos nexos sobre los que ambos gobiernos deben trabajar, pues son las necesidades económicas de miles de guatemaltecos las que los obligan a emprender la peligrosa travesía que tiene al territorio mexicano como muro o como puente para el inicio de una era de cooperación e intercambio comercial bilateral.