VENTANA

“Un país que amo tanto”

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¡Cómo agradezco a la vida que el Dr. Richard Hansen se enamorara de Guatemala! Que se dedicara a investigar para conservar y proteger las milenarias ciudades mayas en la Cuenca Mirador y su profusa selva, en las Tierras Bajas del Petén. Si no hubiera sido por usted, Dr. Hansen, por las investigaciones de su equipo multidisciplinario, por el apoyo generoso de sus múltiples patrocinadores que se unieron a su causa porque creen en lo que usted cree, esta joya cultural y natural, única en el planeta, habría desaparecido. ¿Por qué? Me duele decirlo, pero muchos guatemaltecos no aquilatan nuestros tesoros culturales ni naturales, y por eso los perdemos a pasos agigantados.

Me alegra que se le reconozca su tarea de gran envergadura; salvaguardar un patrimonio que no es solo nuestro, sino de la humanidad. ¡Gracias, Dr. Hansen! Su trabajo ha frenado el saqueo, ese robo criminal que imposibilita la reconstrucción de la historia extraordinaria de la cultura maya. Gracias por sus angustiosos llamados para salvar la Biosfera Maya, que ha perdido más del 70 por ciento de su vegetación. Los taladores ilegales y los incendios forestales intencionales han arrasado con más de 70 mil hectáreas de bosque tropical, exterminando fauna y flora endémicas. Desde hace décadas escuchamos su fuerte voz alertándonos: “Si el ritmo de esta destrucción continúa, ¡la selva petenera habrá desaparecido en pocos años!”.

Quienes asistimos al Palacio Nacional de la Cultura para aplaudir el merecido reconocimiento, el pasado 9 de marzo, nos sentimos conmovidos por su breve discurso de agradecimiento. Nos sacó las lágrimas, especialmente en dos momentos. Uno, cuando confesó desde lo más profundo de su corazón: “Estoy tan sorprendido por recibir la orden del Quetzal de ¡un país que amo tanto! ¡Un país que es de los más bellos del mundo!”. Dos, cuando agradeció a su esposa, Jody, y a sus hijos: “Jody ha aguantado tantos años conmigo en la Cuenca Mirador. Ha caminado junto a mí por todos los senderos durante 36 años, jalando a nuestros hijos, ¡a nuestros siete hijos! Ha sufrido todas las incomodidades de la selva como también mis largas ausencias y sacrificios económicos, con sudor y lágrimas. ¡Jody me ha apoyado tanto en las investigaciones y en nuestra vida! Mi familia ha crecido en esa selva petenera”.

Cuando el Dr. Hansen narró la anécdota de un trabajador suyo que, una noche, luego de un largo día de trabajo, se acercó tímidamente a su carpa y le dijo: “Dr. Hansen, solo le quiero contar que por primera vez, en mis 68 años, tengo esperanza”, confirmé que su liderazgo era diferente. Hansen es un “líder servidor” —servant leader—. De acuerdo con Robert K. Greenleaf, el líder servidor no acumula poder ni dinero, sino dedica sus esfuerzos a crear nuevas y positivas circunstancias para el beneficio de otros. El proyecto Cuenca Mirador ha generado oportunidades de vida digna en las comunidades de la zona. Su visión es impulsar proyectos ecoturísticos culturales. En el 2002, en este mismo medio, publiqué un reportaje con el título Semillas de Grandeza, inspirado en el trabajo pionero del Dr. Hansen. Comenté entonces cómo el legado del maya antiguo podría ser uno de los pilares de nuestro desarrollo al involucrar a los guatemaltecos. Ahora comprendo por qué el Dr. Hansen concluyó su discurso expresando: “Solo soy un mensajero”. Sin duda, “los dioses mayas le encomendaron la gran misión de quitarnos el velo de los ojos para apreciar la maravilla que es la Cuenca Mirador en el corazón de la Biosfera Maya”, cantó el Clarinero.

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