ESCENARIO DE VIDA

Una iniciativa que preocupa

¿Pueden creer mis amigos lectores que está circulando una iniciativa en la cual se pretende reconocer el derecho a usar los recursos naturales como se antoje en el área rural? Solapadamente esta iniciativa pretende decir que es diferente a la de la propiedad privada pero se usa el discurso del derecho a la vida, la libertad y la seguridad de las personas como pretexto para llegar a otros fines.

La declaración va encaminada a favorecer a ciertos grupos minoritarios, creando cuotas de género o de identidad. Se describe al campesino como alguien que vive en el área rural, o es persona sin tierra o es un asalariado de granja o está en una empresa agroindustrial, o es un artesano.

Nadie niega que hasta el más pobre en un pueblo tenga derecho a alimentos saludables, culturalmente apropiados y producidos mediante métodos socialmente justos y ecológicamente sensibles. En esto no difiero. Ni tampoco difiero en que los pueblos tengan derecho a expresar su opinión de acuerdo con sus tradiciones y cultura. Pero no es justo que permitamos hacer con los recursos naturales lo que se nos venga en gana.

Al viajar por todo el país me he dado cuenta de la gran necesidad que tiene la gente sencilla del campo de poder expresarse, y debemos escucharles, pero no solo a ellos, sino a todo el grupo de personas que viven en dichos territorios; dígase Cocodes, gente de las municipalidades, finqueros, mujeres, juventud, gente sencilla o gente letrada que también tiene mucho que opinar. Debemos, por ende, manejar agendas que agrupen a todos dentro de los territorios para dilucidar cómo debemos manejar nuestros bosques, el agua, y demás recursos naturales en general. Es necesario que haya un balance y una ecuanimidad y no solo tomar disposiciones que favorezcan los intereses personales de unos cuantos, sino de la sociedad en general.

En cada región debe haber un equilibrio para que se llegue a acuerdos de cómo manejar los recursos, los bosques, o el agua; acuerdos que llevan a equilibrios sociales en los territorios. Deben haber puntos medios de negociación que permitan cumplir con los intereses de la mayoría y no ser un obstáculo para el desarrollo sostenible.

Quien sea que esté lanzando esta iniciativa puede que tenga como objetivo promover las reformas constitucionales, y es más, hasta una reforma agraria. Lo contradictorio es que no le dicen a la población los problemas que algunas de estas reformas pueden causar. Sin embargo, aunque considero importante modificar algunos artículos de la Constitución, no hay que trastocarlos en su mayoría, pues contamos con una Carta Magna joven y robusta. ¡imaginemos cuánto tiempo le llevaría al Congreso aprobar 25 leyes modificadas!

Pienso que las demandas campesinas muchas veces son más que justas, pero debe haber un diálogo contructivo entre las partes para que se den los cambios. Por ejemplo, muy importante es que los campesinos tengan derecho a tierras o a una vivienda, pero no a costa de invadir tierras privadas o reservas naturales y que el Estado se haga de la vista gorda. Una manera de apoyarlos es que el Estado vele por comprarle tierras a la gente más pobre, con ayuda de la cooperación internacional.

Los grupos minoritarios no deben estar sobre la ley o encima de los derechos de todos los guatemaltecos. Todos debemos proteger nuestros recursos naturales para las futuras generaciones. Si esta iniciativa que va circulando por allí es cierta, estamos en problemas, puesto que es como venir a terminar de destruirnos. No sé si el propósito es que sigamos los pasos de Venezuela, pero si tenemos dos dedos de frente sabremos que este no es el camino.

vidamordepaz@yahoo.com

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