PLUMA INVITADA

Una sola voz por la paz

Confieso que tengo pasión por el fútbol. En el tiempo que llevo en el país he notado cómo europeos y guatemaltecos compartimos anhelos de paz, justicia, democracia, pero también el entusiasmo por el “fut” como le dicen aquí. La pasión por mis dos equipos, la Juve y el Barça, del cual soy socio, emerge a menudo en conversaciones acerca de temas muchos más complejos y menos amenos.

El nacimiento de la UE y de la Copa de Campeones de Europa no son ajenos uno a otro: responden al mismo deseo de construir una nueva Europa no dividida ya por conflictos sino unida por ocasiones de encuentro e intereses comunes. Menos de un año después que el Real Madrid ganara la primera Copa de Europa, se firmaron los Tratados de Roma (1957), que marcaron el paso hacia una Europa unida. Desde entonces la “pelota de la paz” ha rodado en territorio europeo permitiendo que los ciudadanos disfruten de 60 años de prosperidad y seguridad sin precedentes en la historia.

Después de seis décadas, la UE es el mayor mercado y la segunda economía mundial. Defendemos el multilateralismo, los derechos humanos, la democracia y la cooperación internacional. Invertimos más que cualquiera en cooperación al desarrollo y ayuda humanitaria. Promovemos el crecimiento sostenible, sociedades inclusivas y la lucha contra las desigualdades. Gracias al compromiso de la UE y sus Estados Miembros, la comunidad mundial ha establecido acuerdos innovadores como el Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

Actuamos firmemente con una sola voz en la escena internacional, desempeñando un papel clave en la eliminación de obstáculos al comercio como miembro de la OMC. Hemos concluido acuerdos comerciales con muchos socios como Guatemala, que gracias al Acuerdo de Asociación UE–Centroamérica ha aumentado en un tercio sus exportaciones a Europa.

Luego de 20 años de abertura de la Delegación de la UE en el país, la UE sigue trabajando junto a Guatemala por la defensa de los valores compartidos y la superación de los desafíos globales.

Actualmente, el mundo atraviesa momentos de incertidumbre y se cuestionan los cimientos de un orden internacional basado en normas. La UE es un actor crucial para preservar y reforzar el orden mundial. Incluso dentro de la UE se escuchan voces que desacreditan el valor de este proyecto de paz. Pero a pesar de los desafíos no podemos ignorar los enormes avances que nuestra Unión ha logrado desde sus inicios después de dos devastadoras guerras mundiales: un extraordinaria mejora de las condiciones de vida de los europeos, aun puestas a prueba en la última década de crisis, y un fortalecimiento de la democracia y de los derechos de los ciudadanos.

Este 9 de mayo celebramos el Día de Europa con el deseo de que la “pelota de la paz” siga rodando por todo el territorio europeo y se extienda a todo el mundo con la intensidad de esos balones que nos roban el aliento y nos devuelven la alegría. Y si me permiten la digresión ligera, ¡ojalá que algunas semanas más tarde la Juve de mi ciudad natal, Turín, se proclame campeona de Europa!

*Stefano Gatto, embajador de la Unión Europea en Guatemala

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