Opinión

Eclipse

Urge aprobar la ley de agricultura familiar

Ileana Alamilla

Ileana Alamilla

En el Congreso de la República ya se ha aprobado, en primera lectura, la Ley de Agricultura Familiar para Fortalecer la Economía Campesina. La Comisión de Agricultura del Legislativo, en especial su presidente, el diputado Nery Samayoa, han jugado un rol muy activo, tanto en emitir el dictamen favorable a la iniciativa de ley correspondiente, como en promover su conocimiento en el pleno.

El ministro de Agricultura, Mario Méndez Montenegro, ha sido, desde el Ejecutivo, también un promotor de esta ley, así como del Programa de Agricultura Familiar en el Maga, al que ha denominado “Guatemala, tierra que alimenta”.

La Universidad de San Carlos de Guatemala, a través del Instituto de los Problemas Nacionales (Ipnusac), ha acompañado la reformulación del Programa en el Ministerio y la elaboración del dictamen respectivo en la comisión legislativa.

La FAO también ha hecho lo propio. Su Representante en Guatemala, Diego Recalde, ha sido un apoyo técnico muy importante en este proceso.

La semana pasada, en el acto de lanzamiento de la revista Análisis de la Realidad Nacional, del Ipnusac, en su edición número 20, se anunció como el tema central de dicha publicación la “Agricultura Familiar”. En la actividad intervinieron el doctor Carlos Alvarado, rector de la Usac, y los personajes arriba referidos.

Los mensajes de los participantes fueron coincidentes en reconocer la necesidad de que el Maga efectivamente implemente la Agricultura Familiar y que se apruebe, a la brevedad posible, la ley que le dé carácter de estado a dicho programa.

Se hizo referencia a que aproximadamente el 70% de los alimentos de los guatemaltecos proviene de esta actividad productiva y que a la misma se dedican 800 mil hogares campesinos, quienes, en su gran mayoría, se encuentran en condiciones de infra y subsistencia, sumidos en la pobreza, que en el campo alcanza al 76% de la población.

Las virtudes de la Agricultura Familiar son reconocidas a nivel mundial, tanto en su aporte a la seguridad alimentaria y nutricional de quienes se dedican a ella como en la posibilidad de salir de la pobreza en la medida en que se conviertan en excedentarios y se conecten con los mercados locales e internacionales. Eso sin dejar de considerar que, en un contexto de dramático cambio climático en el mundo, es una actividad productiva que puede ser sumamente amigable al ambiente.

La aprobación de esta ley significaría que el Maga supere el asistencialismo que en los últimos años lo ha caracterizado y que ha servido para el clientelismo y la corrupción, para enfocarse en la producción agrícola, en sentido amplio, pero principalmente en garantizar que haya alimentos para la población guatemalteca, para lo cual debe tener a la Agricultura Familiar como su programa prioritario y a los agricultores familiares como los principales destinatarios de su gestión.

Desafortunadamente, en Guatemala aún hay sectores empresariales retardatarios, que se niegan a que el Estado de Guatemala deje de estar a su servicio, como históricamente ha sido. Les angustia, en este caso, que haya un Maga que tenga la Agricultura Familiar como su prioridad, ya que para ellos sus agronegocios deben ser lo principal.

Los diputados tienen ahora la palabra. O se subordinan dócilmente a los empresarios dedicados a los agronegocios y a sus corifeos que en diversos círculos ya han empezado a descalificar la ley o asumen su responsabilidad con los campesinos pobres de este país, que siempre han estado excluidos de las prioridades estatales. Señores diputados, urge que aprueben la Ley de Agricultura Familiar.

iliaalamilla@gmail.com