Opinión

VENTANA

“Ya no se aguanta”

Rita María Roesch

Rita María Roesch

En la ciudad capital y en los municipios aledaños, entre ellos Santa Catarina Pinula, asesinan a jóvenes y adultos casi todos los días, debido a las extorsiones, que se han convertido en un negocio muy rentable para las maras. Es por eso que decenas de pequeños negocios han cerrado. Quien no paga ¡muere! “Se extorsiona a quien prospera”, susurró el Clarinero. “Ya no se aguanta”, dice doña María. En enero, los pandilleros, que son fuertes estructuras criminales organizadas por el narco, mataron a Jorge, su hijo, porque no pagó la extorsión. Era mecánico, tenía 20 años y sostenía el hogar También se extorsiona a los directores de los institutos, a los maestros de las escuelas, a los pilotos de buses y a los taxistas. El martes 14 de febrero fueron asesinados cinco taxistas en distintas zonas de la ciudad. La saña de los criminales aumenta. Llora sangre la muerte de Carlos y Óscar, los niños de San Juan Sacatepéquez que fueron secuestrados y luego asesinados. Las muertes violentas suman 500 en estos dos meses que van del 2017.

El espanto se ha apoderado de nuestras vidas. Lo peor es que no percibimos que el Estado tenga una estrategia sistémica a corto y largo plazos. Los chapines nos sentimos desamparados. Las extorsiones son el mayor reto que enfrentamos. Evidencian, como la punta de un iceberg, que el sistema no funciona. Que el problema es complejo, por lo que requiere de soluciones complejas. ¿Qué podemos hacer? En mi opinión, es indispensable que todos los sectores del país nos pongamos de acuerdo para resolverlo. 1. Es importante que el Estado asuma como emergencia nacional la lucha contra la guerra declarada por las pandillas. La imagen que enviamos al mundo es la de un país violento y peligroso. No queremos que nos vean así, como criminales. Somos gente de trabajo, honesta y amante de la paz. 2. Es importante que, así como hace 15 años, en los barrios, los vecinos se organizaron con éxito para resguardar sus colonias, ahora los pequeños negocios se organicen para protegerse. 3. ¿Cómo promover el desarrollo en un país sumido en esta guerra? La participación del sector privado es decisiva. ¿Por qué no crear un fondo de emergencia para asistir a los pequeños negocios que se ubican en áreas cercanas a sus empresas y que están en riesgo por las maras? No existe una relación cercana entre las grandes empresas y el tendero, el mecánico y el herrero de un barrio marginal. Sería beneficioso para ambos sectores. Urge estrechar lazos para generar la confianza perdida entre nosotros, para retejer nuestra sociedad tan lastimada por la violencia y la discriminación.

4. Asusta saber que quienes ejecutan los crímenes sean jóvenes, casi niños, reclutados por las maras. Estos adolescentes proceden de familias desintegradas donde no hay moral. No han recibido amor ni guía. Existen organizaciones de prevención de la violencia para apoyarlos, pero no son suficientes. Sus modelos deben replicarse. 5. ¿Qué pasa con el Ministerio de Educación? ¿Habrá desarrollado una estrategia con los padres de familia y los maestros para proteger a los niños y para promover valores en las escuelas como en los hogares? Imagino: ¿qué hubiera pasado si Jorge, el joven mecánico, hubiera terminado el bachillerato? ¿Si hubiera recibido respaldo de inmediato del Estado cuando fue amenazado? Si el sector privado hubiera aprovechado la coyuntura negativa que Jorge atravesaba para capacitarlo en el área de mecánica, y para mejorar su incipiente negocio? Seguro que Jorge se habría sentido feliz, con fe en el futuro y muy orgulloso de ser guatemalteco.

clarinerormr@hotmail.com