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30/11/12 - 00:00 Opinión

DE MIS NOTAS

¿Cuál oportunidad perdida?

He sido un radiodifusor por casi dos décadas. No tengo relación con cadena o consorcio alguno. Lo que escribo lo escribo a título personal, pero llama la atención leer algunos comentarios relacionados con las enmiendas a la Ley General de Telecomunicaciones que recientemente fueran aprobadas por el Congreso. Las opiniones son ligeras, equivocadas y con la evidente intención de perjudicar a los que somos poseedores de Títulos de Usufructo, muchos de los cuales fueron adquiridos en subastas públicas. En primer lugar, la actual Ley General de Telecomunicaciones

ALFRED KALTSCHMITT

YA establece que el plazo del usufructo de frecuencias del espectro radioeléctrico es prorrogable al vencimiento de su plazo, bastando para el efecto la solicitud que haga el interesado. El plazo del usufructo debe ser entonces prorrogado, y la ley no establece que deba realizarse pago alguno para el efecto. Esta Ley está vigente desde hace 15 años, y ya hay muchas empresas que desde el año 2011 renovamos los títulos que se vencían en ese momento, sin haber efectuado pago alguno para el efecto. Nadie dijo nada en 1997 cuando la ley fue aprobada y nadie se rasgó las vestiduras el año pasado, cuando se renovaron los primeros títulos que vencieron.

En segundo lugar, el único propósito que persigue la enmienda que se hizo a la Ley de Telecomunicaciones consiste en incrementar el plazo del usufructo de 15 años —prorrogables— a 20 años —prorrogables—. En ningún momento se está vedando a alguien —a los pueblos indígenas, como ha manifestado la ONU—, a que pueda acceder al espectro radioeléctrico. Las enmiendas decretadas no hacen referencia alguna a este tema, y la ley original no establece diferencias de ninguna naturaleza respecto a la etnia a la que pertenezca la persona que desee adquirir espectro. Pretender que acá debemos dar al tema un tratamiento distinto al que le dan todos los países del mundo, definiendo a quién se le entrega el espectro sobre la base del color de la piel o la etnia es una aberración constitucional.

En tercer lugar, decir que las enmiendas fueron aprobadas en forma apresurada es falso, pues transcurrió más de un año desde el momento en que la iniciativa fue leída en segunda lectura y el momento de su aprobación final. Durante ese tiempo, ¡más que sobrado! ninguno de los actuales críticos se pronunció. ¿Entonces?

Se ha mencionado que el Estado guatemalteco ha dejado de percibir una fortuna porque ya no podrá cobrar por las renovaciones de los títulos de usufructo. Habría que preguntarles a los que han hecho tales aseveraciones cuánto percibió el Estado por haber renovado los títulos que vencieron el año pasado? La respuesta es “nada”, porque la ley —vigente desde 1997— no establece que el Estado pueda efectuar cobro alguno por tal renovación.

Nada tiene que ver lo aprobado por el Congreso con la imposibilidad de que el Estado cobre o no por renovar títulos de usufructo, mucho menos con la posibilidad de que un indígena tenga acceso —hay muchos ya— y pueda explotar el espectro radioeléctrico, como cualquier ciudadano de a pie que no tiene el privilegio de ser considerado especial por no pertenecer a una etnia indígena.

¿Cuál es el resultado tangible de la entrega de Canal 5 de televisión abierta a los “pueblos indígenas” después de 5 años? Los expertos en comunicación social pronosticamos en aquel entonces que ningún canal de televisión podría captar la audiencia indígena por el simple hecho de que fuese un canal “Maya”; y peor aún con fuerte contenido ideológico y una competencia de la televisión comercial a un botón de distancia. Eso ha pasado.






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