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05/04/13 - 00:00 Opinión

PARALELO 30

El plan

El país es económicamente autosuficiente, sin embargo más de la mitad vive en pobreza. País vulnerable políticamente y secuestrado por una élite que se beneficia de la ignorancia y de la incapacidad crítica, ergo de la vulnerabilidad de la mayoría de sus habitantes. Posee invaluable sabiduría ancestral sobre astronomía, medicina e ingeniería, expresiones culturales y biodiversidad incomparable. En el país, un grupo de poder se encargó de ignorar y denigrar a los herederos y portadores generacionales de tanto conocimiento,

SAMUEL PéREZ- ATTIAS

Esabiduría y riqueza humana, reduciéndoles a su mínima expresión.

Sistemáticamente se violó su dignidad, se promovió su exclusión y se utilizó como fuente de energía barata desde tiempos donde el petróleo no era conocido, beneficiando con ello a quienes consiguieron el poder a la fuerza brutal, no por las fuerzas del mercado. La riqueza cultural y humana fue mermada cuantitativa y cualitativamente. La población heredera fue discriminada con motivaciones político-económicas bajo excusas ideológicas.

La estructura exclusiva se consolidó y se mantiene por los “conservadores” —de ahí el nombre—. Argumentos de eficiencia, competitividad, globalización y “desarrollo económico” se usan para justificar políticas bautizadas como “libertarias”. Reformar la Constitución para preservar “la libertad” de quienes histórica y brutalmente accedieron a ella y dejar que todo suceda sin intervención o intencionalidad es parte del plan.

Como si en una carrera deportiva quien tuvo la suerte de salir antes promueva que quienes no participaron ni se entrenaron entren a competir bajo las mismas reglas, sabiéndose a pocos metros de la meta. Aseguran que les alcanzarán quienes salieron después en condiciones desiguales. ¡Ánimo!, corean, con motivadores extranjeros.

En ese país se experimenta con su gente. Se probaron tratamientos médicos inoculando enfermedades venéreas a ciudadanos considerados de segunda. Hoy se experimenta con religiones, con ciudades privadas y con políticas libertarias. Con predicadores que buscan ideologizar el arte, la educación, empresarios, políticos y a los medios. El plan es claro: se empieza por homogeneizar a la sociedad. Si no se puede a las mayorías, al menos a una masa crítica con capacidad de influencia.

Homogeneizar hacia una sola dirección: una cultura homogénea —¿agringada?—; una religión homogénea —¿cristiana?—; un sistema homogéneo —laissez-faire—; un pensamiento político homogéneo —¿libertarianismo?—. Las diferencias son satanizadas; el pensamiento crítico, castrado desde la juventud. La media de esa masa crítica con capacidad de influir considera a quienes rompen con la cultura conservadora como enemigos. Así se les entrenó a reaccionar. Se les implantó en la cabeza el argumento de respuesta automática: quien señale las falencias del mercado es comunista, quien se pronuncie contra las injusticias, izquierdista y resentido; quien no es cristiano/a oveja perdida; quien critica al status quo, pesimista. El plan funciona. Mientras más homogénea y menos crítica la población, más dócil y fácil de distraer y de manipular será.

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