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30/11/12 - 00:00 Opinión

IMAGEN ES PERCEPCIÓN

El poder de la pluma

Hoy celebramos el día del Periodista y es propicio reflexionar sobre la gran responsabilidad de los comunicadores sociales dentro de un país, que ya en varias ocasiones ha sido declarado por juristas expertos como un Estado fallido; por la corrupción, impunidad, tráfico de influencias y extrema violencia que tenemos que vivir a diario. Porque aunque la mayoría de periodistas tienen que regirse por una línea editorial del medio al que pertenecen y del que devengan un salario, existe una ética profesional que debería ser inquebrantable a toda prueba;

BRENDA SANCHINELLI IZEPPI

también existen los comunicadores “independientes” que tienen la total libertad de expresar sus pensamientos a través de una columna de opinión o un programa propio.

Al no haber justicia en este país, resulta que la prensa adquiere un papel preponderante dentro de nuestra sociedad, porque no solo es el cuarto poder, sino más bien “el único”, que nos mantiene al tanto de la barbarie que se vive en este país de nadie. Y conste que no se publican todos los hechos ocurridos, ya que sí lo hicieran saldríamos todos huyendo de aquí, porque vivir en Guatemala es vivir dentro de un mundo de terror.

Un problema que presentan los medios guatemaltecos es que no dan seguimiento a los casos que ocupan los grandes titulares, y a los tres días ¡se acabó la noticia! y jamás se sabe en qué terminan los casos delictivos o de corrupción. Esta sería una buena forma de presionar a las autoridades para que concluyeran con los procesos judiciales y cerrar círculos, de esta manera se exigirían sentencias condenatorias, y ese 98 por ciento de impunidad bajaría considerablemente. Al final de cuentas podemos decir que “los trapos sucios en Guatemala, se lavan en la prensa”, porque las autoridades solo sirven de adorno y para cobrar el jugoso cheque del mes y hacer negocios particulares.

El público exige conocer más no solo del quehacer político de los gobernantes, sino también gustan de la morbosidad de los chismes puestos en la mira y en el escrutinio público todos los domingos, seguramente para subir el rating de ventas de los periódicos, lo malo de los chismes de pasillo es que no se puede hacer nada concreto para combatir ese mal que mencionan y solo alimentan el descaro de los políticos, volviéndose únicamente un circo.

El poder de la pluma ha derrocado gobiernos, ha puesto a corruptos y delincuentes tras las rejas, pero para ejercerlo se requiere “valor”, dignidad, verdad y sobre todo ética profesional y empresarial en el caso de los dueños de los medios, quienes deberían anteponer el amor a Guatemala y al pueblo, aunque esto provocara un castigo de las grandes empresas en las pautas publicitarias. Denunciar a quien sea —con pruebas—, a costa de lo que sea.

En este gremio encontramos de todo, desde periodistas faferos —que se venden al mejor postor— hasta profesionales honestos que han sido perseguidos por algunos gobiernos, otros han sido amenazados de muerte por mafias y crimen organizado al denunciar abusos a menores o mujeres, pero aun así han continuado con su incasable labor con valor, dignidad y un amor inmenso por Guatemala.

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