HAGAMOS LA DIFERENCIA

Protejamos al quetzal

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Diversos países a nivel mundial tienen símbolos patrios que son elegidos por alguna característica especial, por su belleza o por recuerdos significativos para sus habitantes. Guatemala, entre sus símbolos, tiene algunos que están en vías de extinción: el quetzal, la monja blanca, la ceiba y el árbol de hormigo, del que se fabrica la marimba, aunque hay esfuerzos por rescatarlos.

El ave símbolo de la Nación es el quetzal (Pharomachrus mocinno), ave de majestuosa belleza, resplandeciente y de cola larga, perteneciente a la familia Trogonidae. En el gobierno de Miguel García Granados, en 1871, se declaró como el ave nacional. Se dice que es un ave que no puede vivir en cautiverio, por lo que simboliza libertad, autonomía e independencia. Da nombre a la máxima condecoración nacional —Orden del Quetzal—, a la segunda ciudad del país: Quetzaltenango, y a la moneda nacional.

Entre Salamá y Purulhá, Baja Verapaz, a 165 kilómetros de la ciudad capital, se localiza el biotopo Mario Dary Rivera, más conocido como Biotopo del Quetzal. Fue creado en 1976. La Municipalidad de Salamá donó las primeras 270 hectáreas en usufructo vitalicio a la Universidad de San Carlos. Actualmente el biotopo tiene 1,017 hectáreas de extensión.

Una grata noticia es que el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) informó que en marzo de este año se publicó el acuerdo para convertir en una área protegida el segundo refugio protegido del quetzal en Guatemala, sitio que se localiza en el kilómetro 268, entre la ruta San Marcos a Malacatán, en Esquipulas Palo Gordo; sin embargo, el terreno pertenece al municipio San Rafael Pie de la Cuesta. La municipalidad lo compró hace muchos años, por el recurso hídrico que tenía; ellos lo administran y lo protegen. Al igual que el Biotopo del Quetzal, el área es un bosque nuboso y se han colocado nidos artificiales para que el ave símbolo pueda reproducirse. En total son 43 hectáreas y hay estimaciones de que en esta área hay unos cien ejemplares del quetzal, por lo que la probabilidad de su avistamiento es mayor que en el biotopo de Baja Verapaz. Helvetas, organización de apoyo suizo, ha trabajado con cooperación técnica y financiera para esta área protegida. Junto con la Municipalidad de San Rafael Pie de la Cuesta están desarrollando el plan maestro y su plan turístico. Están planificando rutas turísticas con enfoque de sostenibilidad ambiental, así como la construcción de infraestructura para atender al turismo.

Las dos áreas son bosques nubosos, con exuberante vegetación, y hay mucha producción de agua, con gran número de nacimientos, así como gran biodiversidad: es área de muchas especies de animales: como mapaches, pizotes, micoleones; artrópodos: insectos, arácnidos, etc., así como de muchas especies de árboles y arbustos.

Los guardabosques de estos sitios indican que la mejor época para observarlos es entre noviembre y abril, y la mejor hora, alrededor de las 5.30 de la mañana, cuando se les puede ver volar, también por la tarde, cuando bajan a comer semillas de aguacatillo.

Enhorabuena por nuestra ave símbolo al contar ahora con dos áreas protegidas para su conservación.

samreygo@yahoo.com

ESCRITO POR:

Samuel Reyes Gómez

Doctor en Ciencias de la Investigación. Ingeniero agrónomo. Perito agrónomo. Docente universitario. Especialista en análisis de datos, proyectos, educación digital. Cristiano evangélico.