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Prensa Libre

08/07/13 - 00:07 Opinión

EDITORIAL

A las puertas de mayor deuda

El Congreso de la República se encuentra inmerso en frenéticas negociaciones entre las distintas bancadas, para aprobar lo antes posible varios préstamos que se han entrampado en ese organismo y una millonaria emisión de bonos por Q3 mil 500 millones que servirían para cubrir la deuda que el Estado tiene con varias constructoras, lo cual permitiría que muchas de esas empresas dejaran de amenazar al Gobierno y que también se lograran reactivar varias obras.

Lo primero que llama la atención es el repentino interés del Gobierno por honrar deudas ajenas, cuando ha sido el mandatario quien más ha reiterado que el Ejecutivo no atenderá ningún compromiso contraído por la anterior administración. Lo cierto es que la construcción de la obra pública arrastra demasiada suspicacia en el país, y por ello es que preocupa la aprobación en el Legislativo de una emisión de más deuda, porque hasta ahora ningún gobernante ha asumido la responsabilidad de ser congruente con los ingresos y egresos del Estado.

La emisión de bonos del tesoro siempre ha sido cuestionada porque se ha convertido en la forma más expedita de pagarles favores a los diputados y de ablandarlos cuando se necesite la aprobación de otras prioridades, como los préstamos, pero también son recursos que han servido para que muchos financistas de los gobiernos de turno recuperen los aportes dados en cada campaña presidencial, aunque el endeudamiento del país se desborde.

Otra de las graves consecuencias que esto acarrea es que los legisladores aprueban cada año nuevos peldaños de un endeudamiento que se hace insostenible, lo cual se convierte en una amenaza más para el país, que presenta en la actualidad el peor panorama en crecimiento económico, y todo eso ha hecho que los organismos internacionales pongan la mirada sobre nuestras finanzas porque estamos llegando al límite de nuestra capacidad de pago, y para ajuste de penas la economía doméstica tampoco pasa por su mejor momento.

Muy cómodo resulta convocar a diputados displicentes y ociosos para que aprueben una mayor deuda para el país, aunque en este caso la responsabilidad no será solo de ellos, pues antes de que puedan sancionar semejante proyecto, este debe contar con el visto bueno de la Junta Monetaria, que es el ente calificado para autorizarlo o no, aunque tampoco es una garantía de responsabilidad, ya que cada uno de los puestos que allí se ocupan tiene un poderoso componente político y eso puede inclinar la decisión.

La aprobación de más deuda sin respaldo es condenable, sobre todo la que tiene que ver con la obra pública, porque allí se encuentran las raíces de la corrupción, debido a las elevadas e inmorales comisiones que se manejan, debido a que muchas de esas empresas están vinculadas con un alto porcentaje de los actuales legisladores, a quienes, por supuesto, no les importa que al aprobar la erogación de esos bonos por Q3 mil 500 millones de un plumazo también provoquen que cada uno de los 14 millones de guatemaltecos, incluso aquellos que aún toman biberón, tengan ya una deuda de por vida.

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