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07/11/12 - 03:25 Opinión

Una reelección con sorpresas

El presidente Barack Obama logró ayer su reelección, luego de ganar más de los votos electorales que necesitaba, y luego, obtener la mayoría de sufragios populares, aunque en un muy pequeño porcentaje. El resultado confirmó las predicciones de una apretada victoria, y al mismo tiempo dejó a Estados Unidos dividido políticamente en dos partes, con un aumento de las posiciones extremas tanto en el Partido Demócrata como en el Republicano.

EDITORIAL

El 20 de enero, cuando comience su segundo período, el presidente Obama estará al frente de un país cuya polarización política se manifiesta con claridad en la mínima diferencia entre los votos logrados para ganar. Los votos electorales de los estados le fueron positivos también, debido al sistema imperante desde hace dos siglos, según el cual estos no se reparten de manera proporcional a la cantidad de votos populares, sino pasan en su totalidad al candidato con más sufragios, aunque sean mínimos en número.

El hecho de que el Senado sea mayoritariamente demócrata y que el Congreso sea republicano permite predecir una confrontación constante, hostil e inmisericorde, a menos que se haga un pacto de gobernabilidad, tácito o explícito. En estas elecciones se manifestó una distancia ideológica entre los dos partidos mayoritarios, y una tendencia a las extremas del espectro político, que de hecho hacen desaparecer las similitudes entre los demócratas conservadores y los republicanos liberales, y viceversa.

Es muy temprano para saber con certeza el porcentaje y número de los latinos en las elecciones, pero queda claro que ya nunca más podrán ser dejados a un lado por cualquiera que aspire a la presidencia estadounidense en el futuro. El presidente Obama deberá poner especial atención a cumplir sus promesas de la campaña anterior o de esta a favor de los indocumentados, que suman 11 millones, así como del ciudadano trabajador promedio —no de los pudientes—.

A pesar de las consecuencias del fenómeno atmosférico denominado Sandy, los votantes en la costa este afectada salieron de sus casas a votar, y ello benefició al presidente Obama, quien tuvo la inesperada oportunidad de actuar como jefe del Ejecutivo en beneficio de los damnificados, a pocos días de las elecciones.

Esta reelección de Obama de alguna manera beneficia a Estados Unidos en el campo internacional. En este momento, puede decirse que el país está solo, con una Europa inmersa en serios problemas económicos, y con países emergentes como China y la India en pleno crecimiento y aumento de su papel en el escenario internacional. La relación con América Latina también necesita mejorarse en todo sentido, luego de haberse mantenido virtualmente estancada.

Por todas estas razones, el presidente Obama debe ser desde ahora en cierto modo un mandatario distinto. Necesita recordar que Romney llegó a tener virtualmente el mismo peso popular que él, pese a sus errores, sus posiciones extremas y su nula experiencia internacional. Sin el problema de tener que pensar en la reelección, puede tomar decisiones audaces que le permitan lograr un beneficio interno y al mismo tiempo afianzar su posición internacional.

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