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25/11/12 - 00:00 Opinión

La buena noticia

El reinado de Cristo

El evangelista san Juan da pormenores del diálogo entre Jesús y el procurador romano de Judea, Poncio Pilato, durante el proceso que concluyó con la condena de Jesús a muerte. Pilato quiere conocer mejor la consistencia de la acusación contra Jesús, de tener pretensiones de ser rey. En una época en la que el poder de las armas era la sustancia del poder político, la carencia de la más mínima fuerza bélica de parte de Jesús plantearía a Pilato la pregunta de cómo la acusación de parte de las autoridades judías podría tener alguna verosimilitud.

MARIO ALBERTO MOLINA


El diálogo entre Jesús y Pilato mantiene vigente su valor para definir el sentido de la relación entre Dios y la política. En ese diálogo, Jesús y Pilato representan dos maneras diversas de ejercer el poder y la autoridad. Jesús nunca niega su condición de rey. Al contrario, la reivindica con vehemencia, pero establece claramente una diferencia. Su reino no es de este mundo, dice. Si fuera de este mundo, tendría un ejército para respaldarlo. “Mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos”. A la luz de esta explicación, se entiende entonces que el reino de Jesús no es de este mundo en el sentido de que no se sostiene por la fuerza de las armas, como los otros reinos del mundo político de su tiempo. El reinado que Jesús reivindica tiene su ámbito de incidencia en este mundo, pero no al estilo de los reinos políticos. Ante esta firmeza y claridad de Jesús, Pilato expresa toda su perplejidad. Su mente y su práctica política no le permiten vislumbrar siquiera que haya otra manera de reinar que la que él conoce. Por eso vuelve a preguntar: ¿con que tú eres rey? Entonces Jesús responde con una declaración que conduce el diálogo a un ámbito desconocido para el pragmático Pilato. Jesús declara: “Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Lamentablemente esa respuesta de Jesús sigue suscitando en muchos sectores sociales la misma reacción irónica de Pilato. “Y, ¿qué es la verdad?”.

Con su respuesta, Jesús señala el ámbito de su reinado: la conciencia humana en su relación con Dios. El extremo pragmatismo político, financiero, empresarial, comercial sostiene que las acciones son válidas si logran los fines propuestos por cualquier medio que evite la persecución legal.

Jesús al confrontar la institución política de su tiempo y del nuestro con el asunto de la verdad, en realidad cuestiona el pragmatismo como criterio último de la acción humana en cualquiera de los ámbitos en que se despliegue. Jesús dice que él gobierna a través del llamado que hace a toda conciencia humana para que obedezca a la verdad.

La sustancia de su reinado es la conciencia responsable ante Dios, fundada en la norma moral. Ese es el modo como Dios tiene incidencia en las realidades de este mundo. El reinado de Dios se realiza en las realidades temporales a través de la conciencia recta sujeta a la verdad de Dios.

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