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27/07/13 - 01:02 Opinión

EL QUINTO PATIO

El reporte semanal

Viviana Virginia Choc Barahona, de 15 años, fue una de las adolescentes asesinadas cuyo deceso abrió la semana. Alumna del Instituto María Luisa Samayoa, iba junto a una compañera, quien también fue víctima de los agresores. Estos, de acuerdo con el reporte policial, las obligaron a hincarse antes de dispararles en la nuca. Se investigaba la posible desaparición de otra adolescente.

CAROLINA VáSQUEZ ARAYA

Ese mismo día se publicó la noticia del fallecimiento por trauma craneofacial y hemorragia interna abdominal como consecuencia del ataque de una turba, de Diego Armando Moisés Pereira, de 25 años. Él, por robar un celular, abrió fuego contra Leonel Guillén Sosa, de 19 años, alumno del Colegio San Sebastián. Leonel murió en el hospital días después del incidente.

A estos hechos se sumó la muerte de tres integrantes de una familia: Sara Luz Gómez Gómez, Adán Gutiérrez y Aracely López Esteban, atacados por individuos armados que llegaron a sus viviendas.

El martes la prensa publicaba la captura de tres individuos acusados de violación, dos de ellos por agredir sexualmente a menores de edad. Ellos son Víctor Vicente Muj Bartolomín, de 58 años; Érick Rigoberto Sequén Díaz, de 21; y Virgilio Estacuy Coroxón, de 73, quienes se incluyen en el centenar de capturados por este crimen durante el primer semestre del año. A la par de esta nota, el ataque armado contra un vehículo del Sistema Penitenciario —en el cual perdió la vida Gustavo Adolfo Anavizca González, de 28 años— y el asesinato de Érick Estuardo Amado, piloto de la ruta 3, quien fue atacado a balazos por pandilleros en la zona 5.

El miércoles, la residencia de doña Everilda Carrillo, de 62 años, fue escenario de otro crimen horrendo. Hombres armados ingresaron a su vivienda con la intención de saquearla. Se llevaron todo lo de valor, pero no contentos con eso agredieron a la mujer con armas punzocortantes y luego intentaron secuestrar a Kimberly Gabriela Ruano, su pequeña nieta de apenas 5 años, quien, por resistirse al ataque, fue salvajemente asesinada y arrojada a una pila.

También ese día, en una calle de Puerto Barrios, fue encontrado el cadáver de Luis Alberto Paredes Aquino, de 26 años, quien había sido secuestrado días antes. Este joven recién había cerrado pénsum de la Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales y hacía sus prácticas en el Bufete Popular de esa localidad. De acuerdo con el examen forense, antes de morir asfixiado el joven fue torturado.

En la misma página de prensa se consignaron otros dos asesinatos: el de un taxista, German Estuardo Morales Cuque. En la escena encontraron casquillos de bala de calibre 9 milímetros; y el de Gladis Antonia López Mérida, de 56 años, atacada a tiros por dos hombres que se conducían en motocicleta. Se conjetura que el motivo de la agresión fue por haberse presentado a declarar en el caso del asesinato de su hijo Cristián Omar Lima.

Este repaso debería poner a la ciudadanía en contexto de la gravedad de los niveles de inseguridad en los cuales se desarrollan sus actividades cotidianas. Es una práctica dolorosa pero necesaria olvidar las estadísticas para dar nombre y apellido a las víctimas y restituirles así su dignidad humana.

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