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08/02/13 - 00:00 Opinión

CATALEJO

Al respecto de la roya del café

SOLO ESO FALTABA: ROYA en el café de Guatemala. El aparecimiento de esa enfermedad llega en el peor de los momentos, cuando el país se encuentra en un tema cuyo análisis necesita ser realizado desde la totalidad de los puntos de vista aplicables, además de poner en duda algunos de los criterios tradicionales respecto a la actividad cafetalera. El primero de ellos es el porcentaje de productores pequeños y medianos, de relativamente poco tiempo de dedicarse a la actividad: llega a casi un cincuenta por ciento.

MARIO ANTONIO SANDOVAL

El resto lo integran los productores considerados tradicionales, con extensiones grandes para la producción y comercialización del grano. Se trata de una situación problemática cuyos efectos sociales son mucho mayores a los aparentes.

ES ACEPTABLE la idea de realizar cualquier esfuerzo de parte del gobierno para ayudar a los caficultores, en especial a aquellos de mediano y pequeño tamaño. Sin embargo, se debe tener cuidado en el tipo de declaraciones y de promesas realizadas al respecto. La vicepresidenta señaló ayer en sus declaraciones la idea del gobierno y del presidente de otorgar 40 millones de quetzales al Ministerio de Desarrollo para ayudar a los pequeños agricultores. Pero la pregunta esencial se refiere a cómo modificar la ley de constitución del fideicomiso 31-2001, según el cual esa asistencia no se puede dar a través de un ministerio. Esto se conocía cuando la funcionaria en mención era diputada al Congreso por el partido hoy oficial.

A ESE RESPECTO, SE DEBE recordar y señalar un factor talvez poco comentado y conocido. Al día de hoy, deberían estar 50 millones de dólares de ese fideicomiso —cuyo total alcanza cien millones— depositados en el Banco de Guatemala, porque el resto se encuentra en el Banrural. La primera suma quedó reducida a dos millones de quetzales, como consecuencia de un retiro de 395 millones de quetzales (casi la totalidad de la suma en dólares) realizado por el Ejecutivo, con algunas dudas de su legalidad. Por aparte, en estos momentos se evidencia ante una crisis totalmente inesperada, es decir, el renacimiento de la plaga de la roya, uno de los más letales enemigos del café y por tanto de quienes viven de esa planta industrial.

EN BANRURAL, SEGÚN SE sabe, rondan en los 226 millones de quetzales los fondos relacionados al fideicomiso, pero por la constitución de este no se puede trasladar a ningún ministerio para su ejecución. Las intenciones son indudablemente buenas y laudables, pero a mi juicio en este momento no se pueden efectuar sin cambios fundamentales. La comunicación al público de las ideas para capear problemas serios e inesperados como este debe hacerse con mucho cuidado, cuando se está seguro de no caer en ilegalidades o en incorrecciones. Estas, al botar las esperanzas de quienes ven con preocupación y dolor la desaparición de sus esfuerzos de muchos años, se convierten en contraproducentes cuando no pueden ser realizadas como fueron prometidas.

EL CAFÉ ES SIN DUDA UN importante elemento de la “marca país” de Guatemala, a causa de su calidad indiscutible. Pero depende de demasiados factores inesperados: los precios y fluctuaciones de los mercados internacionales, el súbito ataque de plagas y hongos, el aparecimiento de plantaciones en países donde la mano de obra se paga a precios menores, a lo cual se agrega el escaso espacio dedicado a la producción en el territorio guatemalteco, mínimo comparado con el de otros países. Debido a ello no parece ser una idea descabellada pensar, al menos, en la posibilidad de diversificar la agricultura nacional a unos cuantos otros cultivos, de la misma forma como el café sustituyó a la cochinilla como producto principal a la mitad del siglo XIX.

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