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22/12/12 - 00:00 Opinión

Q’A NO’JB’AL

Nuestros retos

En medio del folklorismo, de basura, de utilitarismo, indignados por la forma de cómo el Estado, el gobierno, los empresarios del turismo, sacerdotes mayas, folkloristas mayas y no mayas, entre otros, utilizaron el cambio de ciclo, no como una forma de dar a conocer al mundo entero cuál es la situación en la que vive la mayoría de los descendientes de la civilización maya, sino aprovechándolo económicamente. Tratando de entender la cobertura mediática que compró el gobierno para dar a conocer al mundo su versión sobre el cambio de ciclo

KAJKOJ MáXIMO BA TIUL

, medios que en su mayoría meses han estado criminalizando las demandas comunitarias y ahora sumados a la folklorización, denigrando de nuevo a los pueblos mayas.

Desde el momento en que un grupo de personas depositaron en manos del gobierno y de empresarios del turismo la celebración del cambio de ciclo, se supo que no se podía esperar otra cosa, más que lo que se pudo ver, puro consumismo folklórico, cargado de racismo y de desconocimiento de los grandes aportes de nuestra civilización.

Por eso y para no contaminarnos, fue necesario alejar la mente, el cuerpo y el espíritu de este bullicio, para comprender y entender lo que pasa y lo que estaba pasando. Este alejamiento lo permitieron las comunidades y los pueblos que vivieron en su forma más genuina el cambio de ciclo. Celebraciones que no se hicieron en las ciudades mayas, sino en otros centros energéticos, que forman parte de los territorios ancestrales.

Esas celebraciones permitieron unir el hilo del tiempo con el no tiempo. Ese momento que une el pasado y el presente. Nuestro pasado es nuestro presente dicen los abuelos y las abuelas. El momento de unir el yo con el nosotros, eso que permite vivir la paridad con el otro yo. Ese momento que desfolkloriza y que permite estar cerca y estar lejos. Que nos hace comprendernos vivos.

En este cambio de ciclo, llegó a nuestra mente las sabias palabras de nuestros abuelos y de nuestras abuelas: “Tú estás allí, yo estoy allí. Yo me quedo aquí y tu estás allá. Tú eres yo y yo eres tú”. Así le hablaban al sol, a la luna, a las estrellas, a los planetas, a la tierra, a las plantas, a los pájaros, a todos y todas.

Por eso, fue tan propicio para emprender el camino de la descolonización, que implica: 1) indagar, conocer y comprender la historia, nuestra historia, 2) asumir con orgullo nuestra identidad-proceso de revitalización y 3) asumir la recuperar y la defensa del territorio. Eso quiere decir, asumir el reto de nuestro ser maya.

Leer en términos de práctica política; la cosmovisión y comprender que la meta no está en re-fundar este Estado, sino en construir un espacio político plurinacional, que implica ya no seguir exigiendo la inclusión, sino que desde su origen debe incluir y no excluir. Un espacio en donde la complementariedad derribe la competencia, la reciprocidad sea más fuerte que la solidaridad y lo humano sea más importante que lo económico.

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