Registrarse ¿Por qué registrarse?

Con tu usuario podrás:


- Ingresar al visor de la edición impresa
   de Prensa Libre

- Comentar cada nota publicada
   *ver términos y condiciones de uso
   del portal

- Obtener beneficios y promociones
   para usuarios registrados de
   Prensalibre.com


Olvidó su contraseña?

15/09/11 - 02:48 Opinión

15 de septiembre, 190 años después

Guatemala cumple hoy 190 años de haber firmado la declaración de independencia de España, hecho logrado en una lluviosa tarde del 15 de septiembre de 1821, en la cual se dieron cita los ciudadanos notables convocados para reunirse con el capitán general español Gabino Gaínza, quien aceptó ser nombrado jefe de gobierno, cargo que ocupó por ocho meses. Comenzó así la vida política de lo que en tiempos coloniales constituyó la Capitanía General de Guatemala, y dieron inicio también las peculiaridades únicas del istmo centroamericano.

EDITORIAL

Entre estas particularidades se pueden señalar la ausencia de lucha militar para independizarse de España; la traición de Gaínza al cambiar de bando para quedarse con el poder, y muy pronto promover la anexión a México, lo que a la postre significó perder Chiapas, provincia cuyo territorio equivalía aproximadamente a un tercio del total de la capitanía, así como las diferencias irreconciliables entre conservadores y liberales, pero también la actitud de cierta arrogancia de la élite de la capital del Reino hacia el resto de habitantes. Pero especialmente el inicio de una etapa en la que el Istmo estuvo integrado a México, del cual se independizó hasta el 1 de julio de 1823.

Vale la pena recordar estos aspectos históricos porque de esa manera se pueden entender algunas de las causas de la inestabilidad política interna que se ha mantenido al menos en 160 de esos 190 años de vida independiente, cuyo efecto más lamentable fue la separación en cinco países, hecho que indica la ironía de haber sido geográficamente más importante en tiempo del imperio español que con la libertad, y también ejemplifica las presiones foráneas de los grandes poderes políticos mundiales del siglo XIX.

Es importante en estos momentos históricos señalar, aunque sea en una brevísima reseña, los inicios de la Guatemala independiente. La realidad actual del país, con sus grandes áreas positivas y negativas, tiene muchas de sus raíces en esta etapa en que las ideas independentistas llegaron sobre todo desde la Europa rival de España, pero también de Estados Unidos, que ya desde ese momento visualizaban la importancia geoestratégica del Istmo y la necesidad de mantenerlo débil para poder controlarlo de manera más fácil.

Al comenzar la segunda década del siglo XXI, la realidad de Guatemala y de Centroamérica permite poner en tela de duda la validez del concepto de independencia. La historia registra la presencia extranjera directa o dictaduras, revoluciones, inestabilidad política, venta o cesión de tierras a empresas extranjeras. En ese medio ambiente es muy difícil hablar de democracia, incluyendo los intentos de 1944 a 1954 y de 1984 a la fecha de hoy.

El futuro de Guatemala depende en mucho del conocimiento mayoritario de su historia, lo que constituye hoy una carencia educativa lamentable. Es positivo celebrar hoy, pero mucho más lo será luchar porque esa semilla de libertad plantada en 1821 produzca los deseados frutos de avance y beneficio mayoritarios. Sin conocer el pasado, el futuro puede convertirse en una repetición de los errores. Por eso el 15 de septiembre debe servir a todos como aliciente para hacer lo que debemos hacer.

Más noticias de Opinión

Herramientas

Multimedia

multimedia

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.