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EDITORIAL

Sistemas del país están funcionando

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La historia guatemalteca recordará al 3 de septiembre de 2015 como una fecha en la que en pocas horas ocurrieron la renuncia del gobernante, su presencia voluntaria a los tribunales, la aceptación de la renuncia y elección en el Congreso del nuevo presidente de la República, así como la decisión tomada por el juez de que el exmandatario fuera recluido provisionalmente en la prisión militar de Matamoros. Hace apenas cuatro meses, cuando comenzaron las protestas populares en rechazo a la corrupción, todo esto era simplemente impensable.

Debido a eso, lo ocurrido en Guatemala constituye un ejemplo para los pueblos latinoamericanos. El nuevo presidente, Alejandro Maldonado Aguirre, ejerció la Vicepresidencia durante pocas semanas y logró despertar interés con su discurso de toma de posesión y con sus primeras declaraciones a la Prensa.

Los miembros de la terna que presentaría al Congreso el presidente Maldonado —Raquel Zelaya, Gabriel Medrano Valenzuela y Juan Alfonso Fuentes Soria— son personas conocidas y con merecida capacidad y buen nombre para ejercer la Vicepresidencia. Uno de ellos lo hará en los cuatro meses que durará un gobierno que fue calificado por el nuevo mandatario como de “salvación nacional”.

Maldonado solicitó la renuncia del Gabinete e instó a los jóvenes que han participado en las manifestaciones a que “trasladen esa vitalidad cívica al servicio público”, además de asegurar que “la ética es coherente con la función de gobernar”.

El día fue el escenario del inicio del proceso legal contra el ahora exmandatario Otto Pérez Molina, quien reiteró su decisión de someterse al sistema jurídico y criticó los cargos en su contra, por estar basados en rumores. En este ambiente sin precedentes, llegó el apoyo al pueblo, proveniente del Sistema de Naciones Unidas, que considera la crisis como una oportunidad de cambios serios y profundos. Por su parte, Estados Unidos felicitó al MP y a la Cicig, y la OEA expresó que todo fue resuelto “sin una ruptura de la institucionalidad”, además de llamar a los votantes a participar en paz en las elecciones.

Lo ocurrido ayer puede tener un efecto positivo en los comicios dominicales, pues se puede afirmar que posiblemente detenga la desconfianza que existe en este momento en las instituciones. Aun una tan desprestigiada como el Congreso funcionó en forma aceptable. Entre los resultados preocupantes de la encuesta publicada ayer en Prensa Libre destaca que alrededor del 60% de los ciudadanos no confía en la labor efectuada por el Tribunal Supremo Electoral, pero es posible pedir a los votantes que con su presencia a las urnas apoyen la difícil tarea de llevar los comicios a buen puerto.

Una de las tareas principales de Alejandro Maldonado Aguirre es devolver el prestigio que el cargo de presidente de la República perdió durante toda esta larga crisis, la que se encuentra en camino de solución, lo cual depende también de cómo el nuevo mandatario pueda representar el papel de representante de la unidad nacional. Se debe tener conciencia de que el tiempo es corto y que los ciudadanos están ávidos de cambios, especialmente en la intención de quienes llegan a los puestos públicos. Todo ello en el rumbo de devolver la esperanza nacional.