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Opinión

PERSPECTIVAS

No solo regalías

El agujero de la deuda pública es insondable. El Gobierno entrante no sabe con certeza a qué monto asciende la acumulación de pendientes que todos los gobiernos han dejado y que el saliente ha profundizado. Esa es una triste conclusión que marca el cambio de estafeta. El general Otto Pérez y su equipo económico se mirarán en trapos de cucaracha, por lo que requerirán salir presurosos a la búsqueda de recursos frescos que permitan encarar el listado de pendientes.

Renzo Lautaro Rosal

RENZO LAUTARO ROSAL

Una apuesta para la generación de importantes flujos de recursos consiste en promover una mayor explotación de los recursos naturales, especialmente minería e hídricos. Obstáculos muchos, posibilidades también múltiples en la medida de que a quienes les corresponda impulsar ese tipo de agendas estén conscientes de la necesidad de desmitificar planteamientos que, de continuar, no nos llevarán a ningún lado, incluso, a generar más escenarios de conflictividad. Cuidado con el “modelo” que se use como fundamento, la generación de anticuerpos está a la orden del día. La simple promoción de inversiones sin la necesaria visión de Estado, con la porosidad institucional y legal, sumada a un regimiento de empresarios obsesivos que tienen la idea de que todo lo que esté en el suelo y en el subsuelo son sujetos de las más impune explotación; hacen que esa apuesta surja mocha.

Lo que sucede a nivel comunitario merece un apropiado y cuidadoso análisis. No se trata de un solo tipo de movimiento que congrega a pocas comunidades, movidas como si fueran títeres por algunas ONG insurrectas, financiadas con fondos externos. La estrategia de quitar el agua al pez no tiene cabida. Ver este asunto con ojos superficiales resulta en un craso error. Quitemos la tierra de encima. Mientras que a nivel urbano y de cierta élite se cree que la principal discusión es el asunto del aumento a las regalías, a nivel comunitario las preocupaciones son otras.

Pactar pequeños aumentos con las empresas que actualmente hacen explotaciones mineras no representa nada trascendental, incluso es un engaño. Ese asunto no está en la agenda comunitaria. En el caso de las hidroeléctricas, el mismo efecto se tendría si se cree que la principal demanda de las poblaciones es buscar ciertos beneficios económicos. Esos son ejemplos de serias miopías. Las comunidades no funcionan bajo la misma lógica, algunas encaran resistencias profundas bajo planteamientos radicales; otras, tienen posicionamientos más complejos donde se entrecruzan demandas políticas, territoriales, sociales, ambientales y económicas.

A nivel local, lo que interesa en principio es ser escuchados, que sus planteamientos no se invaliden desde antes de llegar a la mesa, que los interlocutores sean válidos, que los representantes del Gobierno no les jueguen la vuelta o les tiendan trampas. Un primer paso debiera ser impedir que operadores de las empresas jueguen a ser funcionarios públicos. El segundo es no acceder a las presiones para firmar los más de cien contratos pendientes para hacer más explotaciones mineras.


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