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04/06/13 - 00:00 Opinión

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A su suerte

Existe mala administración del cuerpo expedicionario en el Congo por la comandancia general guatemalteca. La insuficiencia en prevención sanitaria necesita corregirse de manera inmediata. En el 2011, un soldado falleció por malaria, mientras el contingente manifestó que no utilizaba pabellón impregnado de insecticida. En el 2012 mejoró la situación, pues el 13% reportó usar el pabellón impregnado. No obstante, el 7% no se aplica repelente y el 67% lo utiliza solo una vez al día. La comandancia general parece ignorar que la tasa parasitaria de paludismo en el Congo es del 16%. Por lo tanto, al no haber estricto cumplimiento de medidas sanitarias, no sorprende que 14 soldados, de 144, contrajeran malaria en el 2012.

ANTONIO MOSQUERA AGUILAR


El alto mando tampoco toma medidas de protección de la población guatemalteca, pues no somete a cuarentena con examen de sangre a los expedicionarios cuando retornan. Muchas veces los envían de inmediato a zonas como el Petén, donde resultan positivos de paludismo. Además, existe el riesgo de que el contingente guatemalteco se contagie con una cepa congolesa resistente a la cloroquina. A la fecha, nadie se ha contagiado con esa variedad de plasmodio falciparum, pero de seguir así podría ocurrir esa importación de paludismo al país.

Como se sabe, Guatemala cabe 21 veces en el territorio de la República Democrática del Congo. La base de operaciones del cuerpo militar guatemalteco está en Dungu, donde intenta estabilizar a esa provincia que contabiliza más de 24 mil 374 desplazados. Los patrullajes ocurren en la ciudad del mismo nombre, así como en las localidades de Duru, Nagero, Faradje, Aba y Bandagi. El contingente se coordina con el cuerpo aerotransportado de Bangladesh, asegurando los aterrizajes.

El representante del país, Gert Rosenthal, se opuso a que Naciones Unidas (NU) asumiera funciones ofensivas. No obstante, se impuso la propuesta del secretario general, Ban Ki-moon, y se organizó una brigada de ataque con 19 mil soldados africanos bajo bandera de las NU. Este 7 de mayo fue muerto un soldado paquistaní en la vecina provincia de Kivú por el M23, cuerpo desprendido del ejército congolés, que atacó a un convoy de las NU, de donde el peligro para el cuerpo expedicionario guatemalteco se ha incrementado. Aparte de lo militar, donde apoyan la profesionalización del ejército del Congo, el año pasado los soldados repararon un pozo para un convento hospital de dominicas, así como apoyaron a la escuela en Bamonkandl de Dungu.

Por lo tanto, no es justo que además de los peligros de su misión de estabilización y aseguramiento de la paz, que los soldados guatemaltecos cumplen con abnegación y disciplina, tengan que enfrentar la incuria del alto mando por su salud. La ciudadanía demanda el mayor cuidado para los soldados guatemaltecos en su peligrosa pero necesaria misión. Les pide a los generales que se ocupen menos de sus hatos de ganado, con los que justifican sus patrimonios millonarios, y más de los hombres y mujeres bajo su mando.

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