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Prensa Libre

07/04/14 - 00:05 Opinión

EDITORIAL

Ante la suspensión de la jueza Barrios

Como era de esperarse, la suspensión por un año de su calidad de abogada contra la jueza Yassmin Barrios, decretada por el Tribunal de Honor del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala, ha provocado varias reacciones a consecuencia de tratarse de un hecho sorprendente para muchos, por ser muy poco conocido como una de las tareas de ese ente jurídico. Esto causó contradictorias declaraciones de expertos y ha despertado dudas en gruesos sectores de la ciudadanía.

Analistas jurídicos consideran que el tribunal condenatorio se extralimitó en sus funciones cuando emitió la sanción, el 9 de enero, que hizo pública hasta el viernes anterior, luego de haber recibido la denuncia del abogado Moisés Galindo el 4 de abril pasado. Tanto este último como la jueza participaron en el caso de la condena por genocidio contra Efraín Ríos Montt, lo que ocurrió el 10 de mayo del año pasado.

El Tribunal de Honor del mencionado colegio profesional ha impuesto a lo largo del tiempo varias sanciones similares a abogados. Estos últimos, cuando asumen sus cargos, deben llenar las condiciones de sus dos funciones. Por aparte, existe una Junta Disciplinaria del Organismo Judicial, que al ser consultada declaró improcedente la petición en contra de la jueza Barrios. Por ello, algunos lo consideran un caso de doble persecución, mientras otros conocedores señalan que son distintos los campos tratados en esas dos instancias.

Para los guatemaltecos que no tienen estudios ni conocimientos técnicos del difícil y complicado campo del Derecho hubiera sido fácil entender una denuncia contra la jueza a causa de su inexplicable saludo pocos segundos después de anunciar la condena contra Ríos Montt. Eso no tiene precedente en la historia jurídica guatemalteca, y fue interpretado por la contraparte y muchos analistas independientes como una muestra de parcialidad ante una de las partes, que hubiera sido inaceptable en países donde existe un sistema jurídico solidificado por el tiempo y por la imparcialidad de los juzgadores.

Sin embargo, la razón por la que es condenada por el Tribunal de Honor puede considerarse sorprendente, a causa de que el abogado Moisés Galindo se consideró“ofendido” cuando la jueza le ordenó defender al acusado Ríos Montt. No se puede olvidar que ese juicio es uno de los más notorios dentro de la vida jurídica del país y que estuvo plagado de situaciones poco comunes y algunas sin precedentes. En esas circunstancias es fácil calificar de exceso de irritabilidad la actitud del abogado, como lo es igualmente excesiva la decisión del Tribunal contra la jueza.

En estos casos se corre el riesgo de apoyar resoluciones equivocadas o ilegales porque afectan a quienes no son del agrado de algún grupo. Sin embargo, actuar de esa manera abre la puerta a acciones futuras similares y contribuye a derrumbar la confianza en el sistema jurídico en general. Tienen la palabra los integrantes del Tribunal de Honor, para explicar con claridad las razones de su veredicto.

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