Opinión

pluma invitada

Terrorismo y Venezuela

Sadio Garavini Di Turno

Sadio Garavini Di Turno

En Venezuela se inicia una campaña electoral decisiva para el futuro del país, enmarcada por las denuncias del fiscal Nieves sobre el juicio amañado de Leopoldo López, el escándalo de los sobrinos de la “Primera Combatiente” Cilia Flores, apresados por la DEA, mientras negociaban una cantidad relevante de cocaína y la contundente carta-denuncia del secretario general de la OEA, Luis Almagro, excanciller del Gobierno de izquierda de Pepe Mujica, descalificado, poco seriamente, por el Gobierno como “vocero de la oposición”. 

Mientras tanto, en París, la barbarie terrorista islamista asesina alrededor de 130 personas inocentes. En efecto, para que un acto de violencia pueda ser definido como terrorista, debe ser planificadamente indiscriminado. Hay terrorismo cuando el objetivo evidente de la violencia es la muerte de civiles inocentes. No hay terrorismo cuando, por ejemplo, en un ataque guerrillero a un cuartel se producen víctimas civiles no planificadas, lo que militarmente se llama “daño colateral”.

Los recientes atentados del ISIS, en París; el avión de Egypt Air y Copenhague, así como los de Al Qaeda, en Nueva York, Madrid y Londres, en el pasado, fueron evidentes actos terroristas. El gobierno venezolano calificó  como resistencia legítima a la violencia de la llamada insurgencia iraquí, durante la presencia de tropas norteamericanas en Iraq. Sin embargo, la gran mayoría de los objetivos de las “bombas humanas” en Iraq no eran los militares extranjeros, sino concentraciones de civiles chiitas y kurdos. Se trata de clarísimos actos de terrorismo que, para colmo, tienen la evidente finalidad de fomentar una reacción de los chiitas y los kurdos en contra de la minoría sunita (que tuvo una posición de privilegio en la tiranía de Saddam Hussein) y desatar así una guerra civil. A mayor razón, la masacre de judíos y cristianos está legitimada por una utopía teocrática totalitaria. El ideólogo mayor del ISIS y Al Qaeda es, sin duda, el egipcio Sayid Qutb. Según Qutb, el  mundo se salvará de la inmoralidad y de la desigualdad, solo si es gobernado por Dios y sus leyes.

El gran choque global se dará entre la cultura del Islam, al servicio de Dios y la cultura de Occidente, al servicio del materialismo. Para  Qutb, el Islam es el único sistema universal que ofrece la verdadera forma de libertad, libertad frente al gobierno de otros hombres, basado en doctrinas hechas por hombres, fundamentadas  en comunidad de raza, lengua  e intereses estatales, nacionales o regionales. Esto implicará la implantación de un nuevo Califato, única autoridad legítima, política y religiosa a la vez, en todo el mundo musulmán.  

Los atentados de París deben convertirse en la oportunidad propicia para  la formación de una alianza de la comunidad internacional civilizada para acabar con la guerra civil siria y enfrentar al ISIS, empezando por eliminar su base territorial en Iraq y Siria. El fanatismo terrorista islamista  está librando una guerra en contra de la civilización, sustentada en lo sagrado de la vida humana, base común de las tres grandes religiones del Libro. El terrorismo deshumaniza al adversario y también a las víctimas inocentes. Por eso, el terrorista mayor venezolano Ilich Ramírez, alias Carlos, el Chacal,  dice que “no hay víctimas inocentes del terrorismo”.

@sadiocaracas