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Opinión

SIEMPRE VERDE

¿Estaremos a tiempo?

El debate sobre el cambio climático se intensifica en Estados Unidos, mientras en Guatemala -país calificado como uno de los más vulnerables del planeta ante este fenómeno- ese tema se ignora, pero se calienta el de la minería metálica. En EUA, el año pasado se vivieron sequías e inundaciones sin precedente, que costaron billones de dólares. Y mientras la gente común sufre pérdidas enormes, hay quienes niegan agresivamente que el cambio climático sea real o que tenga que ver con las acciones de los seres humanos.

Magalí Rey Rosa

POR MAGALí REY ROSA

Los medios de comunicación de Rupert Murdoch son un buen ejemplo del esfuerzo mediático para convencer a la población estadounidense de que el cambio climático es un invento de locos, alucinados, izquierdistas, que lo que quieren es detener el progreso y dañar la economía. Casualmente, por cierto, son los mismos medios que tratan de invisibilizar y ridiculizar el movimiento de Ocupar Wall Street. Varios políticos, científicos, economistas y hombres de negocios respaldan esta negación del cambio climático, contraria a la opinión de los miles de científicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático y de otros, reconocidos por su seriedad, como los de NASA, que acaban de publicar un estudio que subraya que los gases que aumentan el efecto invernadero, generados por el ser humano, son los principales productores del cambio climático, y no la radiación solar, como aseguran algunos.

Esta “tendencia” de negar el cambio climático tiene una explicación comprensible: la quema de hidrocarburos ha sido señalada como la responsable de más del 60% de la emisión de gases que provocan cambio climático. La industria petrolera niega su culpabilidad, porque de no hacerlo tendría que aceptarse forzosamente el cambio de matriz energética a nivel planetario, y eso sería un desastre para los petroleros. British Petroleum ganó aproximadamente tres millones de dólares por hora en el 2011, un año después del desastre del Golfo de México. Así que, invertir unos cuantos millones de dólares en cabildeo y en campañas mediáticas para desacreditar a las personas preocupadas por el cambio climático es muy rentable para las petroleras. Solo que, a pesar de sus millonarias campañas y cabildeos, el cambio climático sigue expresándose, inexorablemente.

Aquí también hay columnistas, analistas económicos y empresarios que aseguran que no hay cambio climático; son los mismos que juran que la minería metálica es sostenible, y que lleva desarrollo a los lugares que se explotan. A pesar de todos los anuncios de radio, televisión y prensa, columnas de opinión, campos pagados y entrevistas pro minería, la explotación de metales no puede ser sostenible, ¡por definición! Y lo que más lleva a los lugares que explota son problemas y conflictos. Yo veo con pavor cómo el nuevo gobierno y una parte importante del sector privado quieren hacer de la minería metálica la tabla de salvación para Guatemala. La minería metálica produce menos bienestar que una simple aspirina; es más bien como un cáncer, que se gesta silenciosamente durante años y que al final podría acabar matándonos. Ojalá estemos a tiempo para detener su avance.


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